Opinion
Esperanza y victoria en Santa Cruz Bolivia
Por Dina Fernández
La oposición en Bolivia acaba de apuntarse una importante victoria con los resultados del referéndum celebrado el domingo 4 en la próspera región de Santa Cruz. Más del 85 por ciento de la población aprobó la propuesta de manejarse bajo un régimen autonómico que los distancie del gobierno central.
Al conocerse los resultados, el presidente Evo Morales tomó los micrófonos para despotricar en contra del proceso, sentenciando que se trataba de un “rotundo fracaso”, al que calificó nuevamente de ilegal, ilegítimo e inconstitucional.
Pero a pesar de la diatriba verbosa que incluyó una felicitación a quienes sabotearon el plebiscito con disturbios el mandatario boliviano no pudo ignorar la contundencia de la votación y convocó a todos los prefectos del país para negociar un sistema de autonomías supeditado a la constitución aprobada el año pasado.
En su mensaje, Morales enfatizó que las autoridades regionales están llamadas a “garantizar una autonomía para los pueblos, no para grupos”. Bolivia está enfrascada en una crisis política desde que Morales se lanzó a reformar la constitución en 2006. El año pasado, entre protestas armadas y acusaciones de ilegalidad, el partido oficial logró dar vida a un nuevo texto constitucional, pero acabó polarizando a los bolivianos.
La división política se refleja en el conflicto existente entre el altiplano pobre del país, mayoritariamente indígena, que apoya la reforma institucional del Estado, y el próspero llano oriental, donde domina la población blanca y mestiza.
Esta “media luna” rebelde que ahora busca la autonomía incluye a las provincias de Santa Cruz, Pando, Tarija y Beni. El peso económico de esta región no es despreciable: sólo Santa Cruz contribuye con el 30 por ciento del Producto Interno Bruto del país andino.
Por ahora los líderes del movimiento autonómico celebran un triunfo que sin duda alguna los fortalece, pero no se hacen ilusiones.
“Si el gobierno ignora totalmente estos resultados y si se presenta como si ellos no se hubieran dado, los conflictos se van a agudizar “, comenta el prestigiado economista Roberto Laserna en una sección de análisis publicada por el diario La Razón en La Paz. “Las regiones que están buscando la autonomía podrían verse empujadas a asumir actitudes mucho más radicales”.
Ese es el escenario más peligroso. En los últimos meses han aparecido pintas llamando a la violencia en los alrededores de Santa Cruz, donde los ánimos están caldeados al punto de que tanto los opositores al gobierno de Morales como sus simpatizantes hablan abiertamente de la posibilidad de tomar las armas.
La solución ideal sería que tanto los oficialistas como los “rebeldes” reconocieran que los dos movimientos políticos cuentan con bases reales y legítimas y se necesitan mutuamente para construir un orden institucional aceptable para todos y preservar la paz.
Fácil decirlo, pero muy difícil de lograr cuando se enfrentan visiones políticas opuestas y se negocian, punto por punto, intereses reales y tangibles.
Dina Fernández es columnista de ‘El Periódico’ en Guatemala
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