Proyecto que busca preservar la memoria En DC, Luis Grynwald, presidente de una entidad judía habló de un plan con víctimas del Holocausto
Por Maritza Gueler
El Tiempo Latino
Aquella mañana del 18 de julio de 1994, una explosión hizo volar en pedazos la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) que por esos días conmemoraba su centenario. Fue el segundo atentado terrorista que conmocionó a la comunidad judía y a la sociedad argentina en general. Sólo quedaron escombros y muerte.
Según el presidente de la AMIA, Luis Grynwald, quien viajó a Washington entre el 1 y el 3 a la convención anual del American Jews Committee, la Argentina fue pionera en este tipo de atentados. Primero, fue la bomba en la embajada de Israel en 1992 y en el ‘94 la de la AMIA.
Sin embargo, enfatizó la importancia y el rol que cumple la educación como elemento para controlar el terrorismo desde una perspectiva pacífica. Una alternativa aplicable tanto en DC , en Buenos Aires como en cualquier comunidad del mundo.
“En la Argentina estamos haciendo cursos de capacitación y esclarecimiento sobre el holocausto. Había graves problemas de indiferencia con ese tema. Y empezamos con políticas agresivas de educación”, comentó este hijo un polaco sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial que llegó a la Argentina en busca de un refugio donde guardar sus memorias atroces.
“Hoy, diría que en todos los colegios nacionales primarios y secundarios el holocausto es materia de discusión y estudio. Y me parece que ésa es la única vía de pacificación”.
Por iniciativa de la AMIA en la Argentina se inició una campaña en las escuelas nacionales en la que intervienen con sus testimonios los 300 sobrevivientes del holocausto que residen en ese país.
“Cuando llevo a mi papá a las escuelas, y muestra el número que lleva grabado en el brazo por haber estado en Auswitch, ya no hay nada para discutir. Es un camino difícil, pero posible”, aseguró.
Durante la convención de Washington, en el Hotel Capitol Hilton, representantes de los diferentes países del mundo, deliberaron sobre problemas relacionados con el antisemitismo, la educación, y la cultura, pero apuntaron al terrorismo como eje fundamental de los debates.
La rama latinoamericana, integrada por 12 comunidades, que tuvo en su agenda temas como la asimilación de la comunidad judía a la sociedad de cada país y la educación, decidió formar un bloque antiterrorista.
Según Grynwald el proyecto educativo lanzado por la AMIA para recuperar la memoria del holocausto puede ser un elemento importante en esta lucha contra el terrorismo. “El camino es predicar con la tolerancia, donde todos podamos vivir dentro de la diversidad”, enfatizó.
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