VOCES. Florinda Lorenzo fue una de las indocumentadas que pidió por su caso, el 7.
Activistas en el área dicen que el Gobierno no cumple promesa de frenar la salida de personas sin récord criminal
Por Milagros Meléndez-Vela
El Tiempo Latino
Un estudiante detenido por manejar sin licencia, una mujer víctima de violencia doméstica y un padre que tiene a su niña en una condición de salud grave fueron tres de los indocumentado que pidieron el lunes 7 a las autoridades de inmigración “cumplir con la promesa de la suspensión de deportaciones para aquéllos sin un récord criminal”.
Acompañados por abogados, políticos y miembros de la organización CASA de Maryland, los inmigrantes protestaron frente al edificio del Departamento de Seguridad Interna (DHS, por sus siglas en inglés) y acusaron a la secretaria Janet Napolitano de no cumplir en frenar las deportaciones de las personas que no son consideradas un peligro para el país.
“Estamos decepcionados con el incumplimiento de las promesas”, expresó a El Tiempo Latino, el director ejecutivo de CASA, Gustavo Torres.
En agosto de 2011, Napolitano anunció que el Gobierno revisaría caso por caso unos 300 mil procesos de deportación y suspendería la salida de los inmigrantes que no tuvieran un récord criminal. Además, permitiría bajo ciertas circunstancias otorgar un permiso de trabajo.
El programa entró en funcionamiento en enero. Y según CASA, sólo el 1,5 por ciento de los expedientes revisados han resultado en la suspensión. Sin embargo, los inmigrantes en proceso de deportación que no han cometido crímenes representan más del 60 por ciento de los casos.
“Éste es un número demasiado insignificante”, observó Torres.
En Maryland y DC, hasta mediados de enero se habían revisado 3.759 casos, y se recomendó la suspensión de 366. En Denver, se analizaron 7.923 y calificaron para la cancelación 1.301.
Juan Chegala Silverio, estudiante de 18 años, se encuentra en proceso de deportación tras ser detenido por una falta de tráfico. “Estoy estudiando y no soy un criminal”, dijo el guatemalteco. Óscar Alfaro, cuya hija de 3 años está gravemente enferma, clamó “por favor, dejen que me quede en este país”.
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