22 de mayo de 2009

En memoria de los soldados hispanos

AP
FILIPINAS. U.S. Latino and Latina WWII Oral History Project difundió en 2007 esta foto del hispano Andrew Esparza (arriba, izq) con otros soldados latinos en la isla Cebú, en Filipinas, cuando se acercaba el final de la Segunda Guerra Mundial.
Un libro con recuerdos
Historias de soldados que a veces no recuerda la historia oficial.


En su libro “No Greater Love, The Lives and Times of Hispanic Soldiers”, el general retirado Freddie Valenzuela cuenta su propia vida como soldado de muchas guerras y la historia de los soldados hispanos que, según él mismo dice, no siempre tienen los honores y recuerdos que se merecen. En 33 años de servicio, Valenzuela conoció de cerca el “valor latino”, que define como un valor despojado de intereses más allá del legítimo interés de servir a la patria. Valenzuela recuerda a los soldados hispanos ciudadanos estadounidenses y a los que lucharon y murieron sin serlo. Por ellos, el general está abogando para que una reforma migratoria también otorgue la ciudadanía a los soldados luego de seis meses de servicio, y no después de tres años, como indican las leyes actuales. Valenzuela también tiene una fundación para ayudar a familias hispanas que perdieron a un ser querido en combate.

Números con uniforme
Algunas cifras del Departamento de Defensa indican que:

En 2001, los hispanos representaban el 17,7 por ciento de los puestos en infantería, artillería y navegación en las Fuerzas Armadas.

En 2004, el 20 por ciento de los cadetes en el servicio militar eran hispanos.

El número de soldados hispanos ha aumentado un 10 por ciento, mientras que la cifra de soldados blancos y afroamericanos ha disminuido en un 40 por ciento en los últimos años.

Hasta hoy, el 10,72 por ciento de las muertes en Irak han sido hispanas. En ese país han muerto más soldados latinos que afroamericanos; es la primera vez que ocurre en un conflicto bélico en el que participa Estados Unidos.

Representan cerca del 20 por ciento del total de miembros de la infantería. Pero muchos de ellos aún no son ciudadanos

Por Ivonne Alemán-Zanatta
Especial para el Tiempo Latino

“Los soldados hispanos son especiales, porque el desinterés y la pasión que muestran son más intensos… No preguntan por contribuciones o por un trato diferente, de hecho, realmente se arremangan la camisa y ofrecen todo lo que tienen para cumplir con su cometido”. Así los describe el general retirado Freddie Valenzuela, en su libro “No Greater Love, the Lives and Times of Hispanic Soldiers”.

El libro cuenta 21 historias ideales para ser narradas durante el Memorial Day, la jornada en la que se recuerda a los soldados que murieron en las distintas guerras. Los relatos de Valenzuela se enfocan en una porción de uniformados poco conocida: los latinos que vienen sirviendo a la Patria desde hace siglos.

Según estadísticas del Departamento de Defensa, en 2001 los hispanos representaban el 17,7 por ciento de las ocupaciones en “infantería, equipos de artillería, y navegación” en todas las ramas de las Fuerzas Armadas.

La cifra de soldados hispanos ha aumentado un 10 por ciento en los últimos años mientras que la de los soldados blancos y afroamericanos ha caído un 40 por ciento, según estadísticas del Centro de Defensa de Monterrey, en California.

Valenzuela, de 61 años, contó a El Tiempo Latino que pertenece a un linaje de guerreros. Es la tercera generación de soldados. Su padre perteneció a la Marina y peleó en la Segunda Guerra Mundial.

Recuerda que a los 5 años su madre lo vestía con diferentes uniformes, y asegura que ya se sentía orgulloso de usarlos. Sus 33 años en el Ejército avalaron la autenticidad de aquellos sentimientos precoces. El general Valenzuela cuenta con dos títulos, en Estudios Latinoamericanos y Seguridad Nacional, una maestría en Ciencias Políticas y una larga lista de medallas y reconocimientos por su trabajo y valentía.

“Participé en la Guerra Fría, la Guerra del Golfo y la Guerra de Irak. Y hoy quiero compartir y mostrarle a la gente las contribuciones que nuestros hombres y mujeres hispanos han ofrecido a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos”.
Los relatos de su libro surgieron de las historias de 21 soldados hispanos muertos en combate. Valenzuela asistió a sus funerales y en esos momentos nació el propósito de encontrar el balance entre lo que es la misión militar y el cuidado de los soldados y sus familiares.
Para ello fundó, junto con su esposa e hijos The General Alfred Valenzuela Family Foundation. “Nuestros soldados hispanos han sacrificado sus vidas, se alejaron de sus familiares buscando la democracia y la igualdad, teniendo como base el patriotismo y el respeto a este país”, asegura. Algo que, se lamenta, no siempre es reconocido.

El dinero que recauda la institución, va directamente a los familiares de los soldados muertos en combate. “Los hispanos tienen el más alto porcentaje, 20 por ciento, de muerte en combate. Y aun así, son los menos reconocidos”, añade.

Hoy en día, hay más de 50 mil soldados provenientes de 129 países que sirven a Estados Unidos y no son ciudadanos. “Quiero que las leyes de inmigración para nuestros soldados cambien. Antes, la ley decía que debían servir por 3 años consecutivos para obtener la ciudadanía. Pero yo estoy abogando por un cambio: quiero que después de los seis meses de servicio, se les otorgue la ciudadanía automáticamente”, afirma Valenzuela.