NUEVA ETAPA. Cristina Mora (izq.) y Emma Díaz, “ex víctimas”, en DC, el martes 11.
Organizaciones dicen que algunas víctimas de abuso doméstico temen ser deportadas si denuncian
Por Milagros Meléndez-Vela
El Tiempo Latino
Cristina Mora y Emma Díaz de Stafford y Fredericksburg, en Virginia, y Hermila Silva de DC, comparten historias muy parecidas. Fueron maltratadas por sus parejas durante años; pero no se atrevieron a denunciarlos por temor a ser deportadas.
“Siempre me decía que si yo llamaba a la Policía a mí me iban a llevar por no tener papeles”, narró Mora, mostrando una cicatriz que le quedó luego que su ex esposo la cortara en el cuello. La mexicana recién habló de la violencia doméstica en abril cuando fue a una corte para pedir el divorcio.
En DC, Silva sufrió años de maltrato hasta que en 2004, cuando vivía con su pareja y su niña, un vecino llamó a la Policía. “Mi marido me estaba ahorcando y mi hija salió del apartamento para pedir ayuda y se encontró con un vecino que llamó al 911”, contó Silva.
El temor de verse involucradas en un caso migratorio impide a muchas mujeres denunciar el maltrato, dijeron en DC, el martes 11, agencias que asisten a las víctimas de abuso. El grupo se manifestó a propósito del Mes de la Prevención de la Violencia Doméstica, que se realiza cada octubre.
“Este miedo ha crecido más con los programas de cooperación entre la Policía e Inmigración, como Comunidades Seguras”, dijo Dilcia Molina, quien dirige el programa Entre Amigas de La Clínica del Pueblo.
Natalia Otero, co directora de Survivors and Advocates for Empowerment (SAFE) lo reafirma. “Las llamadas a nuestra línea de emergencia aumentaron a 1.800 al año, pero entre los hispanos disminuyeron. Antes el 9 por ciento de las llamadas eran en español, ahora sólo es el 5 por ciento”, dijo.
“En el pasado las llamadas preventivas, pedían información. Ahora son de emergencias reales, con mujeres que hasta ya están en el hospital”.
La línea de emergencia de SAFE es 1-866-962-5048.
El abogado Mark Haufrect, director del programa legal de la agrupación Mil Mujeres, en DC, dice que muchas víctimas pueden solicitar un estatus migratorio legal. “Hay recursos que las apoyan ya sea si el abusador es residente legal o no”, dijo Haufrect.
Díaz está solicitando su residencia tras denunciar a su esposo que la maltrató cuando estaba embarazada.
Pero muchas aún temen reportar los abusos. “Creen que en lugar de ayuda hallarán la deportación”, dijo Molina.
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