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24 de abril de 2009
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Intérpretes en corte: el valor de la palabra

Mario Ramos especial para ETL
VOZ. Eugenio Herrera, en Rockville, hace 10 años que trabaja como intérprete de español en la Corte de Maryland.

Un servicio esencial para la comunidad
Cómo llegar a ser un intérprete.


En la Oficina Administrativa de los Tribunales de Maryland (AOC, por sus siglas en inglés) hay 440 intérpretes estatales registrados, pero sólo 190 se encuentran certificados en diversos idiomas. De esta cifra, son 103 los que se dedican a la interpretación en español. Los 250 restantes que no disponen de certificación se denominan “intérpretes elegibles”, aquellos que participan eventualmente en juicios, de acuerdo a la necesidad de la Corte.

Entre estos 250 intérpretes no certificados o elegibles figuran 74 autorizados para oficiar en español. La Oficina Administrativa dirige el proceso de certificación de intérpretes, quienes una vez certificados pueden ser contratados por las diversas cortes de los condados.

En un condado como el de Montgomery, con una creciente población hispana —el último censo registró como hispanos a un 14,3 por ciento de la población—, hay 10 intérpretes certificados, contratados de manera permanente.

En la Corte de Distrito o de primera instancia trabajan cinco y en la de Circuito o de segunda instancia se desempeñan los restantes.

Un intérprete puede participar diariamente en unos 15 y hasta 20 casos, facilitando la comunicación entre los acusados y los testigos que comparecen ante el juez.

Egresados de centros de estudio del idioma inglés, como Inlingua y la escuela Sanz, disponen de la calificación elemental para entrenarse como intérpretes, y puntualmente someterse al proceso de certificación establecido por la Corte de Maryland.


EFE
EN ACCIÓN. Los intérpretes son mediadores clave en un juicio.

Todo sobre el arte de interpretar
La National Association of Judiciary Interpreters and Translators ofrece la información necesaria para no confundir el tipo de servicio requerido en caso de un juicio en una corte del área.


Cuándo llamar a un intérprete. En muchos casos lo determina el juez, pero casi siempre el abogado defensor es el que solicita los servicios para asistir a una persona que no habla inglés. Por lo general en los casos criminales la corte contrata a los intérpretes.

¿Intérprete o traductor? Los intérpretes se ocupan exclusivamente del lenguaje oral. Los traductores, sólo del material escrito. Estas dos funciones no son intercambiables.

Ser bilingüe no es suficiente. Una persona bilingüe que no tenga el entrenamiento adecuado para hacer interpretación, no puede cumplir este rol. Un intérprete de la corte debe conocer términos de medicina forense, policiales, legales, y expresiones idiomáticas.

Qué es interpretación simultánea y cuándo se usa. Cuando el intérprete habla casi al mismo tiempo que la persona que interviene el el juicio. Se usa cuando el defendido debe escuchar lo que se está diciendo en la corte.

Interpretación consecutiva. El intérprete debe esperar hasta que la persona que está hablando termine su parlamento para luego transmitirlo en el otro idioma. Y generalmente se usa en una declaración.

Errores de interpretación. Por lo general ocurren cuando se utilizan intérpretes no calificados. Los errores más comunes son que el intérprete le dé su propia interpretación al testimonio, que omita información clave o que deje filtrar información confidencial.

¿Uno o más intérpretes? Cuando el proceso es largo y complicado se requiere más de un intérprete, especialmente si dura más de dos horas.

Qué credenciales debe tener un intérprete. Debe tener un certificado que lo acredite como tal, luego de pasar un examen en alguna de institución oficial. Buscar información en National Association of Judiciary and Translations Services (NAJIT): www.najit.org.

En DC. Desde 2004 está en vigencia la ley de acceso lingüístico que obliga al gobierno del Distrito a ofrecer servicios de intérpretes gratis para todas aquellas personas que no hablen inglés. Si alguna agencia se niega a dar este servicio, se puede llamar al: 202-727-4559.

En Maryland y en Virginia. El pago del servicio de intérpretes a veces corre por cuenta de la persona que lo requiere.

-Fuente: NAJIT y DCOHR.
Informe: Maritza Gueler

En MD, logran que los que no hablan inglés se comuniquen durante las críticas horas de un juicio

Por Rodolfo Bofill Phinney
especial para el Tiempo Latino

Los idiomas son una barrera mayor que la frontera. Un equipo de intérpretes en la corte de primera instancia de Maryland se empeña a diario en salvar esa muralla, escuchando declaraciones en español y simultáneamente trasladándolas al inglés, propiciando la mejor comunicación en cada juicio.

Ellos interpretan el fingido o el veraz arrepentimiento, las lacras o los valores, y son testigos de las desgarradas orillas de la comunidad hispana.

El ejercicio de la interpretación en la Corte le ha enseñado a la chilena Esther Davis a demarcar bien su terreno de acción.

“La traducción es escrita y la interpretación es oral. Para traducir uno tiene tiempo a su disposición y puede pulir el texto, pero la interpretación es justo ahí, en el momento. Nosotros la hacemos simultánea, al mismo tiempo que habla la persona que interpretamos”, explicó.

Davis se graduó en la Escuela de Intérpretes en la Universidad de Ginebra, Suiza, y comenzó a trabajar como traductora en un espacio donde se ponía luz sobre la disparidad: la Corte Internacional de la Cruz Roja.

Davis ya lleva 20 años en la Corte de Maryland, escuchando la desesperación para interpretarla, intentando a veces descifrar el suspenso que esconde un mal inglés o un incipiente español. Ella prefiere la interpretación, porque la traducción le resulta un oficio muy solitario.

“La interpretación propicia el contacto con las personas. Un juicio puede ser difícil por su propia complejidad y por la tensión de los acusados y testigos”, define Davis. Y agrega que “yo me siento muy contrariada cuando alguien habla mitad español y lo demás en inglés. El propio juez, a veces le pide a esa persona que se exprese sólo en español”.

Su vasta experiencia en este oficio le permite apreciar la buena valoración que hoy se tiene del trabajo de los intérpretes, un servicio que ha logrado en los últimos años un incremento en la demanda, a partir del propio crecimiento de la comunidad hispana.

Y también de otras minorías que necesitan de una segunda voz para hacerse entender ante un jurado o ante un juez.

“Pero las cosas van cambiando, porque ya hay varias generaciones de latinos que han nacido aquí y la gente está también aprendiendo inglés”, describe Davis, quien no tiene dudas de que la calidad de la interpretación favorece al buen desarrollo de un juicio. En ambas direcciones: tanto para que se exprese un acusado o un testigo, como para que el primero comprenda cabalmente lo que está pasando.

El cubano Eugenio Herrera integra también el equipo de intérpretes estatales certificados de la Corte de primera instancia de Maryland.

De sus 49 años ha dedicado diez a aguzar el oído y lidiar con exclamaciones desconocidas, tratando a veces de interpretar a personas que coordinan sus manos mejor que sus palabras.

“El intérprete es la voz oficial de un juicio, aún cuando otras personas en el escenario judicial hablen español. Lo demás es interpretar literalmente para que el juez se de cuenta del estado emocional del declarante”, refiere Herrera, quien trabaja en la cortes de distrito o de primera instancia de Rockville y Silver Spring, en el condado de Montgomery.

Herrera admite que en algunos casos la interpretación es ciertamente difícil, porque hay acusados o testigos que al calor de las intervenciones responden con monosílabos, usando exclamaciones desconocidas y chasquidos con la lengua, labios y boca.

Sin embargo, esto no sucede en la corte de segunda instancia, a la que llegan casos como homicidios. Estos son juicios realmente graves, con un rigor mayor, en los que todo pesa para llegar al veredicto final.

Afrontar la interpretación de un juicio desplegando oficio para facilitar la comunicación es lo esencial, asegura Esther Davis. Ella toma en cuenta el silencio, los gestos y hasta los registros de voz del que declara.

Pese a ello, no puede evitar el desconcierto ante la poca cooperación de palabras de algunos que hablan sin una sola coma y, es más, hacen uso de jergas, localismos o expresiones que sólo provocan confusión en un jurado y hasta la irritación contenida en un juez.

“Es como vivir la comedia humana en medio de la colisión de culturas”, grafica Esther, a quien le encanta el reto de su trabajo, la tensión de un juicio que le levanta el ánimo, y la adrenalina.

Y, claro, el desafío de sentirse parte esencial en la interpretación de la carga emocional de un ser humano.



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