Opinion
Ha llegado el fin de los “Colorados” Paraguay Por Dina Fernández
El triunfo del ex obispo católico Fernando Lugo, hoy presidente electo de Paraguay, ha puesto fin a la dictadura de seis décadas del conservador Partido Colorado, que incluye los 35 años durante los cuales el general Alfredo Stroessner gobernó al país con mano de hierro.
Al conocerse los resultados de las elecciones, la gente se desbordó a las calles de la capital, Asunción, ondeando banderas y sonando la bocina de los autos. “Es como para pellizcarse mes y medio”, afirma la columnista del diario ABC, Delfina Acosta. “Vivimos para presenciar la derrota del Partido Colorado”.
La gran pregunta ahora es cómo va a ubicarse el nuevo régimen en la geopolítica del sur del continente: ¿se integrará Lugo al club de Hugo Chávez? ¿Buscará impulsar una línea más moderada, como la de Chile, Brasil y Uruguay?
A pesar de que el mandatario venezolano no ha perdido oportunidad de hacerle guiños a Lugo, todo parece indicar que la coalición Alianza Patriótica para el Cambio que llevó al obispo suspendido “a divinis” al poder va a tener mucho cuidado de no echarse a los brazos del hombre de la boina roja.
Para comenzar, se trata de una plataforma muy heterogénea, unida con el propósito fundamental de sacar a los colorados del gobierno, en donde están presentes todas la corrientes ideológicas.
Por una parte, Lugo se ha declarado heredero de la Teología de la Liberación y durante la campaña prometió impulsar una reforma agraria. Sin embargo, ya a la hora de tomar posición decidió afiliarse en diciembre a la Democracia Cristiana al centro del espectro político por considerar que era el partido más congruente con la doctrina social de la iglesia católica.
Por su parte, el vicepresidente electo, el liberal Federico Franco, líder del Partido Liberal Radical Auténtico, PLRA, ha anunciado que en el nuevo gobierno “no habrá espacio para el populismo” y que estarán más cerca de Chile que de Chávez.
Los votos han fortalecido la posición de Franco, pues los analistas en Paraguay calculan que del 41 por ciento de sufragios obtenido por los triunfadores, 31 los aportó la derecha. Esa visión es congruente con el hecho que la izquierda no obtuvo ningún escaño en el Congreso.
El problema más urgente que enfrentará el nuevo gobierno paraguayo requerirá de una buena dosis de habilidad política y diplomática. La hidroeléctrica paraguaya de Itaipú suple el 20 por ciento de las necesidades energéticas de Brasil y lo hace bajo el marco de un acuerdo leonino, que obliga a Paraguay a vender electricidad muy por debajo de los precios del mercado.El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula, ya ha dicho que el acuerdo de Itaipú vence en 2023 y que hasta entonces no se debe tocar. Pero está claro que Brasil tampoco quiere ver mermada su esfera de influencia y ha dado signos de querer negociar.
A Fernando Lugo lo esperan retos importantes, entre los que destacan también el combate a la pobreza y la corrupción. Por fortuna, el Vaticano ha celebrado su triunfo y le ha extendido una rama de olivo. Es una buena noticia pues necesitará de toda la ayuda posible.
Dina Fernández es columnista de ‘El Periódico’ en Guatemala
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