GANAMOS. El Manchester festeja. Aunque el 21 de mayo jugará la final, los muchachos están tranquilos porque el trofeo se queda en Inglaterra.
Con la derrota frente al Manchester 1-0, el equipo español termina con una terrible sequía de goles
El Tiempo Latino/EFE
Mientras el Manchester United celebra su pase a la final, que disputará por primera vez en la historia con otro equipo inglés, la temporada que el Barcelona arrancaba con la nómina de delanteros más letal de su historia concluirá con un dato contradictorio: el equipo podrá argumentar sus fracasos en todas las competiciones en las que ha participado por... no hacer goles.
El martes 29, en Old Trafford frente al Manchester United, el Barça, durante 180 minutos, fue incapaz de marcarle un gol al portero Van der Saar. No hubo ni una sola situación clara de gol, a pesar de algún disparo aislado, especialmente por parte de Deco y de Henry.
Para reforzar la situación de sequía que vive el conjunto barcelonista, el equipo que entrena Frank Rijkaard no ha marcado ni un solo gol en los últimos cuatro partidos (dos de Liga y dos más de la Champions).
Además, en los últimos ocho encuentros, sólo se hicieron cuatro goles, un promedio de medio tanto por encuentro. Son cifras que ayudan a entender por qué el Barça, a cuatro partidos de concluir la Liga, quedó sin opción al título, cuando partía como máximo favorito.
Esta nulidad ofensiva no es nueva. Tras el 4-0 del Barça al Murcia el 12 de enero, último partido que jugó Samuel Eto’o antes de partir a la Copa de África, el Barcelona encadenó siete partidos sin marcar más de un gol. Dos goles de Xavi, dos de Henry y uno de Bojan fueron el bagaje anotador durante un mes.
Por la fuerza mediática de sus integrantes, su ofensiva fue denominada como la delantera de “Los cuatro fantásticos”. Ellos eran Ronaldinho, Thierry Henry, Lionel Messi y Samuel Eto’o, cuatro indiscutibles. Pero en el Barcelona, esta combinación de “cracks” se recordará como uno de los grandes fracasos en el intento de aglutinar estrellas mundiales.
Es decir que, de aquellos cuatro fantásticos, sólo queda la crónica de jugadores inadaptados, lesionados, cuestionados, con baja performance y a punto de partir.
Tras la victoria del Manchester frente al Barcelona (1-0) el fútbol inglés ya disfruta de su fiesta particular en Europa, tanto porque el título le igualará con las potencias futbolísticas en el ámbito de los clubes, como porque será la primera final entre dos equipos ingleses en la historia de la competición.
El Manchester se enfrentará con un compañero cercano. Y el 21 de mayo, Moscú será testigo de ello, en la tercera final copada por un solo país. La primera fue en la temporada 1999-2000 cuando el Real Madrid se impuso al Valencia por 3-0, en París, y en la segunda (2002-03) el Milán derrotó al Juventus en la tanda de penaltis por 3-2, tras empatar a cero, en Manchester.
Pero más allá de quien gane en mayo, Inglaterra ya celebra su undécimo título, que lo iguala al fútbol mediterráneo y lo coloca en números de copas a la altura de Italia y España (nueve del Real Madrid y dos del Barcelona).
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