DISCREPANCIA. El promotor inmobiliario Anthony Lanier sostiene que lo fundamental es la estructura del edificio.
En el área, los constructores apuestan a unidades de primera categoría con precios que llegan hasta un millón
Por Renae Merle
The Washington Post
No se trata de cualquier granito, sino que debe ser granito italiano. No es suficiente contar con servicio de recepción las 24 horas, sino que además el conserje debe conseguir entradas para el Kennedy Center, o hacer el pedido de la leche.
En un mercado en el cual los condominios permanecen vacíos durante meses, los urbanizadores continúan construyendo residencias ultra-costosas, asegurando que, aún en un mercado deprimido, el lujo atrae clientes.
Pero, cuando casi cualquier edificio ostenta la etiqueta de “lujoso”, ¿cómo reconocer la diferencia entre lo que es verdaderamente lujoso y lo que es simplemente promedio?
No existe consenso acerca de qué es lo que requiere un apartamento para que eleve ese estatus, aparte de contar con lo básico como la piscina, el gimnasio y el servicio de recepción las 24 horas. Muchos agentes de bienes raíces, no considerarían lujosa una unidad si no tiene lavadora-secadora o espacio para estacionar. Otros sostienen que el máximo lujo es un condo vacío listo para que el comprador o su decorador diseñe el producto final.
El mercado de los condos de primera categoría es limitado. Según la Asociación de Agentes Inmobiliarios del área metropolitana de la capital, el promedio del precio de los condos en el Distrito y en el condado de Montgomery durante el año pasado fue de $350.000 y $285.000 respectivamente, mientras que la Asociación del norte de Virginia informó que el precio promedio en el área fue de $341.840. Las unidades con precio mayor de $900.000 representaron menos del 4 por ciento del mercado del Distrito.
¿Qué podría seducir a alguien a pagar un precio tan alto? ¿Qué tal un ascensor que abra directamente dentro del apartamento? Esa es precisamente una de las exclusividades ofrecidas por la promotora inmobiliaria Turnberry, con sede en Florida, en su edificio de 26 pisos que espera inaugurar el próximo año en Arlington. “La gente aprecia esa comodidad, pues les permite disfrutar de la privacidad que desean,” comentó Jim Cohen, vicepresidente de ventas de Turnberry.
En el Mercer y el Wooster, dos edificios de apartamentos ubicados en Clarendon, donde se han vendido varias unidades por $1 millón, Jim Abdo, su promotor inmobiliario, señala los mostradores de granito italiano que él escogió para lograr un aspecto más cálido y orgánico.
Anthony Lanier, un promotor inmobiliario local, dice que los mostradores de granito ya no cuentan mucho. “Los mostradores de granito en las cocinas o los electrodomésticos de acero inoxidable son un estándar de lujo tan poco atractivo como la diferencia que hay entre la pintura verde y la blanca”, dijo.
En cambio, piensa que el esqueleto del edificio es importante. “Puedes cambiar la cubierta de mármol en un baño, pero no puedes cambiar la altura del techo,” dijo Lanier. “No puedes hacer más efectivos los sistemas mecánicos del edificio, ni puedes añadir un ascensor”.
Para algunos, lo único importante es la ubicación, dijo Gigi Winston, agente inmobiliaria de Winston & Winston. “Algunas veces el lujo y la conveniencia van de la mano.No es lo mismo vivir cerca del Kennedy Center o a la orilla del río en Georgetown que en otro lado”, afirmó.
Traducción: gloria spencer
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