El asbestos es un tipo de fibra mineral que se usó en el pasado en algunos productos para hacerlos más resistentes al calor y al frío. Con el tiempo se descubrió que este material liberaba partículas que si eran inhaladas producían cáncer de pulmón y se prohibió su fabricación.
Algunos tipos de techos y tejas fueron construidas con cemento de asbestos. Las viviendas de 1930 y 1950 pueden contener aislamiento hecho con asbestos.
También pueden estar presentes en pintura de textura y en mezclas que tapan orificios de paredes o uniones de cielorrasos. Su uso fue prohibido en 1977.
La brasas o cenizas artificiales para chimeneas de gas pueden contener asbestos. Así como las paredes y pisos alrededor de hornos a leña pueden estar protegidos por papel de asbestos o planchas de cemento.
Se puede encontrar en algunos pisos de losas de vinilo y en los protectores adhesivos que les colocan encima. Las tuberías de agua caliente en algunos hogares antiguos tal vez estén cubiertas con material de asbestos. También las estufas a carbón o aceite y las bisagras de las puertas pueden tener aislamiento de asbestos.
De todas maneras, el material que contiene asbestos en buen estado es mejor dejarlo donde está, porque existe un riesgo mínimo que libere fibras tóxicas.
Lo ideal es revisar con regularidad materiales sospechosos. No tocarlos, pero sí buscar señales de daño o desgaste.
Es aconsejable limitar la actividad al mínimo en las áreas donde haya materiales dañados que puedan contener asbestos. No sacudir, limpiar o pasar la aspiradora sobre restos de material que pueda contener asbestos. Y mucho menos serruchar, lijar, taladrar o raspar materiales con este tipo de fibra.
Lo primero que se debe hacer es llamar a un profesional para que repare el material tóxico o lo retire del hogar.
No usar cepillos o trapos abrasivos para quitar la cera de un piso de asbestos. Nunca un producto concentrado para limpiar un piso seco.
Tampoco hay que intentar lijar o tratar de nivelar un piso de asbestos o el contrapiso. Cuando haya que reemplazar el piso, lo más conveniente es instalar una nueva cobertura.
Si no se puede evitar caminar por el área afectada o donde haya restos de abestos, hay que limpiarla con un trapo húmedo. Si se trata de un espacio grande es mejor llamar a un profesional.
Para reparar, hay sólo dos opciones. El sellado (encapsulamiento), que se hace aplicándole un sellador al material que puede unir las fibras de asbestos o cubrirlas con una capa para impedir que se suelten. Esta solución funciona en el aislamiento de tuberías, hornos y calderas. Este es trabajo de un profesional.
La otra opción es colocar un producto alrededor o encima del material que contiene asbestos para prevenir que se liberen. Las tuberías exteriores de la casa se pueden cubrir con un envoltorio protector.
Quitar todo rastro de estos materiales es la medida más costosa y, a menos que lo exija una regulación local, debe ser el último recurso.
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