LUMINOSAS Y BELLAS. El constructor Jerry Zayets de Nexxt Builders muestra una casa eficiente en el noreste de Washington.
Susan Biddle/TWP
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BAÑOS. Madera tratada contra el agua.
PISOS.La opción es madera de bambú.
TECHOS.Espuma para aislamiento.
Hoy en día, no importa el tamaño. Toda vivienda puede transformarse en ecológica utilizando recursos naturales
Por Dina ElBoghdady
The Washington Post
La casa que Joe Monfredo construyó en el condado de Anne Arundel, cerca de Annapolis, tiene con siete dormitorios, 6 baños, un baño auxiliar y cuatro chimeneas. Tiene además un salón de recreación, estudio, gimnasio, dos cuartos para lavado de ropas y dos cocinas, y es casi cinco veces más grande que la casa americana promedio.
“Y es buena para el planeta”, afirma Monfredo, copropietario de High Tec Homes en Towson. “Está tan bien aislada que no hay filtraciones de aire”.
Un sistema geotérmico la enfría y la calienta, limitando el uso de combustible fósil y reduciendo costos de energía; por otro lado, el termostato se gradúa en diferentes temperaturas en 11 zonas diferentes de la casa.
Los conceptos de “verde” y “grande” parecieran ser incompatibles. Después de todo, verde es sinónimo de conservación del medio ambiente. Y grande se relaciona con desperdicio.
Aun así, en la actualidad, muchas casas enormes son ecológicas, aunque la relación entre lo uno y lo otro aún no es del todo clara.
Si sólo se diferenciaran en su tamaño, una casa pequeña sería ecológicamente más amigable que una grande, pues consumiría menos materias primas y sería más eficiente energéticamente.
Durante décadas, los estadounidenses han creído que más grande es mejor y, a pesar de que la familia se ha reducido, el tamaño de las casas actuales ha aumentado en dos tercios desde 1970 a 2007, según la Asociación Nacional de Contructores de Vivienda, lo cual sugiere motivaciones más de estilo de vida que de funcionalidad.
“El consumo energético de una de estas mansiones es menor que el de mi casa de estilo Rambler de 1.200 pies cuadrados en Silver Spring”, dice Jerry Zayets, constructor propietario de Nexxt Builders, en el Distrito. Muchas casas pequeñas consumen más energía que la casa de 6.500 pies cuadrados que acabo de construir”, afirmó.
La vivienda, ubicada en Chevy Chase, recibió la calificación de energéticamente eficiente por parte de Energy Star, un programa de administración federal.
Cada casa debe satisfacer requisitos energéticos básicos que son sometidos a prueba e inspeccionados por un contratista independiente.
La clave está en el recubrimiento de la casa, dice Zayets. El exterior está aislado con una espuma de baja densidad que se esparce como una crema, sellando las fugas de aire, dijo. En general, una casa se considera verde si utiliza inteligentemente la energía, el agua y los recursos naturales, y ofrece buena calidad de aire en su interior. Pero existen diferentes sistemas de clasificación para medir cuán verde es una casa.
El programa Energy Star se enfoca únicamente en la eficiencia energética. Otros, como el del Consejo de Vivienda Verde, también consideran otras características, como el uso del agua y de los materiales.
Bajo este sistema, cuantas más características ecológicas incluya una casa, como paneles solares o inodoros de bajo consumo de agua, más puntos gana.
La Asociación Nacional de Constructores Residenciales ha preparado su propia guía para construir verde y planea revelar en marzo lo que espera se convierta en un estándar aceptado nacionalmente para la construcción y remodelación de estas viviendas.
“Lo ideal sería que un propietario residencial se sentara con un consultor antes de hacer los planos, para discutir sus metas, presupuesto y necesidades”, dijo Brain Uher, miembro de la gerencia del Amicus Green Building Center en Kensington. Según él, de este modo se evitan implementaciones tardías y órdenes de cambio costosas.
Frank McKinney, constructor de mansiones para los “megaricos”, está construyendo una propiedad verde de $29 millones cerca de Palm Beach, Florida, la cual espera que el Green Building Council certifique.
En cuanto a características verdes, la casa incluye suficientes paneles solares como para cubrir una cancha de de baloncesto, y su iluminación es 70 por ciento más eficiente que la tradicional.
Los pisos de madera proceden de árboles renovables, como un tipo de palmera que crece 90 pies en un año, contrastando con el cerezo brasilero que McKinney ha utilizado en otras casas, que requiere de 50 años para madurar.
Es posible que las casas de primera sean las pioneras de la tendencia a construir casas verdes, como ya lo fueron cuando hicieron popular la inclusión de encimeras de granito en las cocinas.
Eso es cierto, afirma Sarah Susanka, una defensora de casas más pequeñas. “No estoy tratando de juzgar la situación, sólo animo a la gente a pensar en el tamaño correcto y en lo que es sostenible.”
Y en cuanto a las casas verdaderamente enormes, sostenibles o no, “pueden convertirse en divertidos monumentos culturales”, dice Susanka.
“No estoy diciendo que tengamos miles y miles de ellas. Pero unas cuantas pueden ilustrar lo que puede lograr un buen diseño y quizá esto pueda constituir un legado valioso”.
Traducción: gloria spencer
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