El fin de un funcionario El gobernador de NY, Eliot Spitzer, renunció luego que se supiera que contrataba prostitutas
El Tiempo Latino/EFE, AP
Nueva YorkEl gobernador demócrata de Nueva York, Eliot Spitzer, apodado “Eliot Ness” por su cruzada contra el crimen, renunció luego que se hiciera público que era cliente de una red de prostitutas de lujo.
Spitzer, de 48 años, casado y con tres hijas, había respaldado a Hillary Clinton en la carrera por la investidura demócrata a la Casa Blanca y era considerado hace un año como una estrella ascendente de su partido.
Pero esto fue hasta que el diario “The New York Times” reveló el lunes 10 que Spitzer estaba mencionado en documentos de una investigación del FBI como cliente de la red de prostitutas “Emperors Club”, que cobraban hasta $5.500 por hora.
La dimisión a su cargo tomará efecto el 17 de marzo para establecer un período de transición y entrega de la posición al nuevo mandatario, el vice gobernador David Paterson.
Una encuesta realizada el 11 de marzo por el colegio Marista halló que un 70 por ciento de los neoyorquinos consideraban que Spitzer debía renunciar, mientras que un 66 por ciento consideró que debería haber sido impugnado y removido de su cargo si no lo hacía.
Desde su cargo anterior como fiscal general del Estado de Nueva York, Spitzer se había ganado a partir de 1998 una reputación de incorruptible. Y con ella una larga lista de enemigos, sobre todo en el mundo de Wall Street.
Tras ser objeto de numerosas consultas por parte de “The New York Times” durante el fin de semana, Spitzer supo que la revelación de su presunta afición por las “call girls” era inminente y convocó a una rueda de prensa para la tarde del mismo lunes.
En una sesión de autohumillación pública, Spitzer pidió perdón ante las cámaras de televisión junto a su esposa.
“Al borde del precipicio de la ruina, el que fue un incansable cruzado y un político encantador, está reducido ahora a un alias en un prontuario federal: Cliente 9”, escribe “The New York Times”.
“Cliente 9” es la forma en que Spitzer es identificado en los documentos judiciales que detallan sus contactos telefónicos grabados por el FBI con la red de “escorts” VIP, que en su catálogo por internet clasificaba a las chicas en función de sus atributos y de su precio, dándoles entre uno y siete diamantes.
El “Cliente 9” contrató los servicios de “Kristen”, por la que pagó $4.300 para un encuentro el 13 de febrero pasado, víspera de San Valentín, en un hotel de Washington, DC.
Según el periódico, el gobernador no enfrentaría cargos por ser cliente de la red de prostitutas desmantelada, sino por las maniobras que hacía con su dinero para preservar el anonimato.
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