Bebida prohibida vuelve a los bares La absenta, el licor que tomaban los poetas del siglo XIX, se servirá en negocios de Maryland
Por William Wan
The Washington Post
Lo llaman el “hada verde” y dicen que puede llevar a cualquiera al más alto pico de creatividad, siempre que el que lo tome no se vuelva loco. Los abstemios lo censuraron, pero los aficionados crearon una suerte de mercado negro.
Durante varias décadas la absenta (ajenjo o pernod) se mantuvo dentro del mito y el misterio. Ahora, ya no está prohibido y la gente hace cola para probar por sí misma esa bebida mágica.
Levantar la prohibición llevó no sólo una legión de abogados sino una larga pelea de varios años contra los organismos reguladores. Finalmente, el año pasado, la absenta fue aceptada nuevamente y una gran cantidad de compañías han visto las ganancias que podría traer una nueva generación de adoradores de la absenta.
Con este fin, un grupo de catadores y gente de la industria licorera de Maryland hicieron una degustación el lunes 10 en el restaurante Ixia, de Baltimore.
Pero la absenta es más que un licor. Una serie de mitos y leyendas lo circundan. Una onza de absenta se ve tan clara como el agua. Luego, y al igual que en el siglo pasado, se pone un terrón de azúcar sobre una cuchara, agua helada sobre el azúcar y se mezcla con el misterioso licor.
El líquido se vuelve turbio con cada gota de agua. “Es como una sacudida de licor” dijo Reagan Warfield, un DJ de Baltimore que lo probó por primera vez.
Después de otro trago agregó: “creo que está bien, pero ¿y dónde están las alucinaciones? No he visto nada extraño excepto las hadas flotando alrededor”.
Las hadas, en faldas cortas, pelucas rosadas, pintura verde en el cuerpo, daban vueltas por el local sin probar una gota de absenta.
A fines del siglo XIX y principios del XX era la bebida elegida por los más mentados artistas europeos. Pablo Picasso y Vincent Van Gogh crearon obras donde el licor aparecía de manera notoria.
Se dice que Ernest Hemingway bebía sus menjunjes con absenta y champagne frío cuando estaba escribiendo “Muerte en la tarde”.
También se rumoreaba que provocaba alucinaciones, epilepsia y locura. Hasta se pensó que pudo ser la causa por la que Van Gogh se cortó la oreja. Luego se sumaron casos en todo el mundo y sirvieron para construir el mito.
Pero los expertos modernos insisten en que la absenta de entonces contenía cierta sustancia que podía provocar la muerte por exceso de alcohol.
En la actualidad, los organismos reguladores en el país admiten que se incluyan químicos en una proporción mínima.
Kubler, la destilería suiza que promocionó la degustación en Baltimore, después de recibir la aprobación en Maryland el mes pasado, ya tiene 500 cuentas seguras en diferentes bares, restaurantes y licorerías del Estado.
La compañía acaba de obtener la aprobación de la absenta en el Distrito y en Virginia y espera lanzarlo a la venta en los próximos tres meses.
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