Los dueños de gatos tienen menos riesgo de un infarto
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AMIGO FIEL. Se ha comprobado el poder del gato como agente de prevención.
Según un estudio, la compañía de los felinos es beneficiosa para prevenir ataques al corazón
El Tiempo Latino
Redacción
Los dueños de gatos son celosamente fieles a sus peludos compañeritos. Ahora, se confirmó que este tipo de devoción sería retribuida de una sorprendente manera porque el hecho de tener un gato disminuye el riesgo de morir de un infarto.
Según un estudio presentado en Nueva Orleans durante la Conferencia Internacional de Derrames Cerebrales de la Asociación Estadounidense de Accidentes Cerebrovasculares, quienes no tienen gatos tendrían un 40 por ciento más de riesgo de morir de un infarto de miocardio que los que sí son dueños de estos felinos.
Los investigadores analizaron la información de 4.435 personas que participaron de la segunda Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Estados Unidos. La capacidad de los perros de mantener a sus amos alejados de los males cardíacos no se tomó en cuenta para el estudio porque hace tiempo que se sabe la buena compañía que son los canes, además de funcionar como agentes de prevención.
“Comprobamos que las personas con gatos eran menos proclives a padecer de infartos. Aunque todavía hay mucho que estudiar sobre las ventajas de este tipo de animales”, explicó el líder del trabajo, Adnan Qureshi, director ejecutivo del Instituto de Accidentes Cerebrovasculares de Minnesota.
“No hay pruebas suficientes como para recomendar que todo el mundo tenga un gato como norma. Pero la otra cara es que a diferencia de otras intervenciones médicas, que tienen un riesgo y un costo asociados, en este caso no hay ningún daño implícito” concluyó.
Los profesionales de la salud confían cada vez más en la capacidad de los animales para contribuir al bienestar de las personas. Centros especializados y gabinetes psicológicos han desarrollado múltiples experiencias en los últimos años sobre terapias con animales, especialmente en la zona de Cataluña. «No decimos que un autista o un síndrome de Down va a dejar de serlo por someterse a una terapia con animales. No hablamos de casos milagro. Hablamos de mejorar la calidad de vida de las personas, de contribuir a que superen sus miedos y estimularles para el desarrollo de sus aptitudes personales», explica la psicóloga clínica Isabel Salama.
El Geriátrico Municipal de Barcelona se aprovechó de los gatos vagabundos que poblaban sus amplios jardines para impulsar un innovador programa con los residentes. La colonia felina se había convertido en un problema de salubridad para el centro, pero la institución saneó los animales y los incluyó en sus terapias. «Los mayores necesitan sentirse útiles y queridos. En un centro como éste, donde todo se les da hecho, les damos la oportunidad de sentirse importantes, responsables, para muchos de volver a ilusionarse», resume Carmen Sánchez Jiménez, supervisora de Enfermería del centro.
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