La Esquina
Pr. William: la conjura de los necios El necio es el que se traga sus propias estupideces y las convierte en verdad universal. En la novela póstuma premio Pulitzer de John Kennedy Toole tiene lugar un enloquecido y tragicómico descenso a los infiernos de unos protagonistas que cavan sus propias tumbas vitales en una cadena de erradas, necias, decisiones. Ignoro (atributo de mi propia necedad) si los miembros de la Junta de Supervisores del condado virginiano de Prince William son una pandilla de ignorantes no hay peor sordo que el que no quiere oir, ni peor ciego que el que no quiere ver o tan solo un ato de conspiradores arrogantes, fatuos, llenos de si mismos, de su verdad. Pero la conspiración, en su origen romano (aquel otro imperio) surgió para buscar el bien común. Y sin necias pretensiones totalitarias. Aunque tal vez no sean necios quienes tratan de poner orden en nombre del bien común en Prince William. Tal vez sólo sean seres pobres de espíritu, llenos de poder y poco agraciados por la inteligencia.
Malicia. El problema surge cuando a la necedad se le une la mezquindad y la malicia. Al saber que el costo de implementación de las medidas contra los indocumentados se disparaba a más del doble de lo estimado, el presidente de la Junta, Corey A. Stewart, se limitó a repetir la retórica de acoso y derribo: “Si usted está aquí ilegalmente... y lo cazamos, vamos a hacer todo lo posible para que lo deporten”. La traducción de estas palabras de Stewart es mía y es bastante literal. Como literal es su agresividad y oportunista su interpretación de la realidad.
Oportunistas. El señor Stewart tiene aspiraciones políticas: desea ser legislador estatal. Otros, simplemente, tienen prisa: el supervisor John T. Stirrup (R-Gainesville) no quería esperar a dotar de más personal a la policía antes de que comenzase la caza de brujas. Es el mismo individuo que, ante la alta concentración de latinos en Woodbridge, exclamó que en esa localidad acabaría enarbolándose una “Hispanic flag”. ¿Y quieren que les creamos cuando dicen que ellos sólo van contra los “ilegales”? Cada vez que abren la boca vomitan temor a una comunidad que, en su inmensa mayoría, trabaja. Y, además, les da de comer: el 12 por ciento de los negocios del condado son propiedad de hispanos. ¿O les asustan los números? La comunidad latina en Prince William ha pasado de ser el 10 por ciento de la población en 2000, al 20 por ciento que es hoy. Lo que está claro es que no son buenos políticos porque se niegan a manejar la realidad. Prefieren atacarla. El indocumentado que es aceptable y contratable debe ser integrado y legalizado. Porque la deportación en masa es un absurdo. Y, al final, el condado no se va a gastar el dinero de los contribuyentes en atacar a peligrosos asesinos o terroristas, sino en acosar a trabajadores. La necedad es cara y puede hacernos pagar a todos un enorme precio social.
Alberto Avendaño
alberto@eltiempolatino.com
2200 Wilson Blvd., Suite 201, Arlington, VA 22201
Tel: 703.527.7860 FAX: 703.527.0369