RECLAMA. Karen Amaya, de 22 años y su madre Reina Saravia dicen que llevarán su caso hasta lo “último”.
A palabra de la policia
La Policía de Prince George’s dice que busca atraer a hispanos:
En los últimos dos años la Policía de Prince George’s ha invertido fondos significativos en campañas publicitarias para reclutar un mayor número de hispanos.
Un mensaje que parece contradecirse con la reciente demanda de Karen Amaya que afirma haber sido discriminada precisamente por su origen étnico cuando era recluta en la Academia durante el verano de 2006.
Voceros de la Policía afirman que el Departamento tiene un continuo interés de aumentar el número de oficiales latinos. “Zonas como Langley Park que antes no contaban con policías hispanos ahora tienen una gran representación”, dijo el oficial Pacheco.
La fuerza de Prince George’s es de 1.500. Y según el oficial Pacheco el porcentaje de hispanos ha crecido mucho desde hace una década.
Karen Amaya puso una demanda a la Policía de Prince George’s por supuesta discriminación
Por Milagros Meléndez-Vela
El Tiempo Latino
Desde que era una adolescente, Karen Amaya soñaba con ser policía. En su último año escolar se montó a una patrulla del Distrito de Columbia en donde reside y tiempo después a una de Prince George’s, haciendo un recorrido por las calles para palpar de cerca lo que creía era su vocación.
Al terminar la secundaria se enroló en un colegio comunitario para conseguir un certificado de justicia criminal.
“Yo quise prepararme antes y empecé a estudiar en el NOVA (Northern Virginia Community College)”, contó a El Tiempo Latino el jueves 21.
En ese centro, un profesor le recomendó postularse para la Academia de Policía de Prince George’s y en el verano de 2006 fue aceptada como recluta.
Pero, según Amaya, su sueño se convirtió en pesadilla. “No pensé que iba a pasar lo que viví” dijo.
Dos años después, el viernes 15 de febrero, Amaya interpuso una demanda en la corte federal de Maryland contra el condado y la Policía de Prince George’s por supuestos tratos discriminatorios en base a su origen étnico.
La joven de 22 años alega que una instructora de la academia abusó verbalmente de ella y, en complicidad con otros entrenadores, lograron despedirla del departamento.
La demanda identifica a la instructura de armas de fuego, la cabo Burd, como la supuesta “agresora”.
“Desde que fui a tomar las clases ella me separó de mi fila y me dijo que quería ser mi instructora”, expresó Amaya. “Su intención desde el principio era humillarme y tratarme mal”, aseguró la joven.
Según Amaya, la cabo la insultó varias veces aludiendo a su origen étnico. Amaya dice que en una oportunidad se refirió a ella llamándola “mexicana” pese a que Amaya le había explicado que era estadounidense, nacida en D.C. y que sus padres eran de El Salvador. “Ella me dijo: ‘no me importan, para mí todos ustedes son mexicanos y son un riesgo para el Departamento”, recordó la joven.
De acuerdo a la demanda, los tratos abusivos de la cabo contra Amaya incluyeron dejarla sin almorzar y ordenarle estar de rodillas en el piso de concreto por varias horas mientras sostenía su arma cargada.
“Me decía que yo no valía nada cuando mis brazos temblaban y me hablaba apretándome la cara”, sostuvo.
Ante los supuestos maltratos,la madre de Amaya, Reina Saravia, acompañó a su hija en una oportunidad hasta la Academia para presentar una queja verbal, pero no la dejaron intervenir. “Entiendo que mi hija era adulta, pero me llenaba de ira verla sufrir así”, dijo la madre.
Según Saravia, su hija pasó por varios momentos de depresión “por tanta injusticia”.
Amaya dice que presentó sus quejas a los superiores inmediatos. “Pero, por el contrario, en lugar de apoyarme, le creyeron a la cabo y me advirtieron que era mejor que yo renunciara”, expresó.
La joven dice que inclusive se quejó con el jefe de la Policía y después con la Oficina de Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC, por sus siglas en inglés).
“Cuando ellos vieron que yo iba en serio con mis reclamos me llamaron para que continuara en la Academia”, relató. “Pero lo que hicieron fue un plan para echarme”, añadió.
Amaya asegura que en la prueba de manejo le dieron una patrulla defectuosa. “Ellos estaban grabando la prueba, pero apagaron la cámara cuando le dije al instructor que el auto estaba malo, que no aceleraba”, dijo Amaya. “El instructor me respondió que me callara y que continuara manejando”, agregó.
La recluta falló la prueba. “Ellos armaron todo. Cuando me reprobaron se reían y me decían ‘ahora sí te van a despedir’”, manifestó.
El abogado de la ex recluta, Lee Boothby, dijo que bajo el Título VII, su cliente podría pedir una compensación de salarios atrasados. Y también su reincorporación a la Fuerza.
El condado y la Policía tienen 30 días para responder a la demanda, pero Boothby advirtió que “una primera audiencia en este caso podría demorar hasta un año”.
La Policía de Prince George’s se negó a hacer comentarios específicos sobre el caso al señalar que es una cuestión interna del personal y que el caso está bajo revisión de la oficina del abogado del condado.
Sin embargo, oficiales que hablaron con El Tiempo Latino en forma anónima expresaron no haber experimentado tratos discriminatorios durante su entrenamiento.
El oficial Steve Pacheco, vocero de la Policía, dijo que el Departamento tiene un interés grande en contratar a más hispanos.
En los dos últimos años, Prince George’s ha invertido en campañas de publicidad para atraer a miembros de esa comunidad.
Pacheco, originario de Puerto Rico con 15 años de servicio en Prince George’s, dijo “cuando yo llegué había pocos latinos ahora somos muchos más, aunque necesitamos más oficiales”, dijo.
En cuanto a la Academia, Pacheco señaló que “tiene como objetivo preparar a los reclutas para resistir y enfrentar situaciones que tienen que confrontar a diario en la calle”.
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