INVITADO. Clemens dijo que no se acuerda de la fiesta.
Una foto del lanzador en la casa del ex pelotero cubano abre nuevos interrogantes en el caso
El Tiempo Latino
Redacción/AP
Nueva York. El abogado de Roger Clemens recibió información de que existe una fotografía, la cual mostraría al lanzador en una fiesta ofrecida por el cubano José Canseco, un asunto que se discutió durante el mes de febrero ante el Congreso de Estados Unidos.
Una fiesta ofrecida en 1998, en la casa de Canseco en Florida, fue uno de varios temas discutidos durante el testimonio de Clemens ante la Comisión de Vigilancia y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes, el 13 de febrero.
El ex entrenador personal de Clemens, Brian McNamee, dijo que el serpentinero, siete veces galardonado con el Cy Young, estuvo en la fiesta. Clemens lo negó el 5 de febrero, al presentar una declaración ante el Congreso.
Ocho días después, testificó que era posible que se hubiera detenido en la fiesta después de jugar golf.
En el Reporte Mitchell divulgado en diciembre, sobre el dopaje en el béisbol, McNamee afirmó que Clemens habló con Canseco en la reunión, y luego le pidió al entrenador que le suministrara drogas para mejorar su desempeño.
McNamee dijo que inyectó a Clemens esteroides y hormona del crecimiento humano al menos en 16 ocasiones entre 1998 y el 2001. Clemens ha negado tajantemente esas acusaciones en varias ocasiones, incluida una bajo juramento ante el Congreso.
Los legisladores decidirán si piden que el Departamento de Justicia investigue los testimonios contradictorios dados por Clemens y McNamee bajo juramento. Si Clemens asistió o no a la fiesta de Canseco podría afectar la credibilidad del serpentinero o del entrenador.
Clemens y Canseco jugaron para los Azulejos de Toronto en 1998.
El abogado de Clemens, Rusty Hardin, dijo el viernes 22, en una declaración, que un ex vecino de Canseco lo llamó el 12 de febrero.
“Dijo que tenía una fotografía de su hijo con Roger, en una piscina, durante una fiesta en la casa de Canseco. Dijo que los amigos que habían visto la fotografía le habían sugerido que la vendiera. Yo no mostré interés en comprarla, pero lo insté a que permitiera que nuestro investigador lo visitara, viera la fotografía y lo entrevistara”.
“Él respondió que quería hablar antes con su hijo y me llamaría ese mismo día. Le di mis números telefónicos y le pedí que llamara. Desafortunadamente, nunca volví a saber de él”, añadió Hardin.
Richard Emery, abogado de McNamee, dijo que no tenía la foto, pero consideró que en algún momento, la comisión del Congreso o los fiscales podrían obtenerla.
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