Se reabre el debate sobre la seguridad en las universidades
AP
VÍCTIMAS. Dos mujeres frente a las tumbas de dos muertos en la tragedia del 14, en Illinois.
A partir de la última tragedia en Illinois, expertos ofrecen consejos para poder detectar el peligro antes que se desate una masacre
El Tiempo Latino
Redacción
La tragedia en la Universidad de Illinois, en la que un ex alumno entró armado el día de San Valentín a un auditorio y disparó, dejando como saldo cinco muertos y 16 heridos, abrió un antiguo debate que aún no tiene un cierre: ¿cómo lograr una institución educativa segura? ¿A qué señales hay que estar alerta? ¿Cuánto de estas tragedias tiene que ver con los permisos de portación de armas?
Stephen Phillip Kazmierczak, de 27 años, ex alumno de la universidad, había dejado de tomar medicamentos antidepresivos y en las últimas semanas había tenido un comportamiento errático.
Los tres revólveres, que fueron adquiridos por Kazmierczak el 9 de febrero en una armería de la ciudad de Champaign, en donde vivía, los tenía en la cintura y ocultos con un abrigo, dijo la policía. En la misma conferencia de prensa se supo que también ingresó al lugar con una escopeta escondida en el estuche de una guitarra.
Un vocero de la Oficina para el Control de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, en inglés) dijo que Kazmierczak tenía permiso válido exigido en Illinois para la posesión de armas de fuego.
Menos de un año atrás, el 16 de abril, Cho Seung-Hui, estudiante de la Universidad Virginia Tech, de Virginia, entró a uno de los edificios del campus y asesinó a 32 personas. Como Kazmierczak, se quitó la vida.
Mientras el debate sigue abierto, expertos dan pautas para estar alerta. Según el Consejo Nacional para la Prevención del Crimen de Estados Unidos, jamás hay que quedarse callado frente a actitudes que puedan considerarse extrañas por parte de los compañeros. Luego de la tragedia de Virginia Tech, muchas voces manifestaron que Seung-Hui se comportaba extraño y hasta agresivo, pero nadie habló a tiempo.
Para el psicólogo Dan Forrester, de la Universidad de California en San Diego, es esencial que las universidades revisen sus sistemas de seguridad. “Tiene que haber detectores de armas. Un sistema que podría haber prevenido tanto dolor”, manifestó.
Otra posibilidad, indica el experto, es crear una buena red de contención de los propios estudiantes, que sepan ver señales de que algo no anda bien con un compañero y lo informen a sus profesores o tutores. “Hay que dejarse llevar por la intuición”, resume Forrester. “Si hay una sensación de peligro, nunca hay que desestimarla”.
Finalmente, apunta a la necesidad de revisar las leyes de portación de armas de fuego que se vuelven verdaderas armas letales en manos sin control.
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