CAMBIOS. Los vecinos de los condominios del 11316 Lee Highway, en Fairfax, colaboran para poner aislamiento en los techos.
En el área crece el interés de los propietarios por evaluar y reducir el consumo de energía
Por Mary Ellen Slayter
The Washington Post
Las sospechas de Robert Whale sobre las posibles fugas de energía en su antiguo bungalow se confirmaron cuando Peter Van Buren, el auditor que contrató para efectuar la inspección, identificó la presencia de un escape proveniente de un aparato de aire acondicionado que aún no había sido retirada.
El interés de los consumidores en las revisiones domésticas para detectar fugas de energía ha crecido recientemente, no sólo a causa de la preocupación por el alto costo de las facturas, sino también por el impacto que esto puede causar en el medio ambiente.
¿Pero vale la pena invertir entre $250 y $500 en una de estas inspecciones?
Según Kateri Callahan, presidenta de Alliance to Save Energy, un grupo sin fines de lucro, es dinero bien invertido. “Recomendamos que la gente mejore la eficiencia de sus casas, ya sea que contraten a alguien externo o que lo hagan ellos mismos”.
Aunque algunas empresas de servicios públicos ejecutan de vez en cuando auditorías a clientes comerciales, la realidad es que mayormente este tipo de evaluaciones se hacen por compañías privadas.
Este año, algunas empresas de servicios y gobiernos locales, como el condado de Arlington, han estado auditando a un número limitado de clientes residenciales, a través de programas piloto experimentales.
La importancia de solicitar una auditoría para identificar fugas energéticas se basa en que la mayoría de propietarios no pueden hacerlo por ellos mismos, como es el caso de las fugas alrededor de tomacorrientes eléctricos.
Otros, simplemente no comprenden la ventaja que les significaría instalar en sus casas ventanas anti-tormenta o electrodomésticos Energy Star. “La gente no siempre comprende que una auditoría puede brindarles la información necesaria para tomar decisiones correctas”, dice Callahan.
Pero los auditores profesionales no son los únicos que suministran esta información. El Energy Department, por ejemplo, cuenta con una herramienta por Internet llamada Home Energy Saver que conduce al consumidor por el mismo proceso que un auditor profesional podría hacerlo.
La razón principal por la cual Whale contrató a Peter Van Buren, de la compañía Terralogos, fue para “que le ayudara a establecer prioridades en sus proyectos” destinados a volver más eficiente su casa ubicada en el noreste de Washington. Dijo que su principal motivación fue financiera, aunque también le interesaba el tema ecológico.
Mientras Van Buren formulaba preguntas acerca de los hábitos diarios de la familia y la antigüedad de varios electrodomésticos, su compañero de trabajo, Atticus Dorman, inspeccionaba los cuartos con una cámara infrarroja, identificando escapes y señales de aislamiento inadecuado. Al final de casi tres horas de inspección, Van Buren hizo sus recomendaciones para ahorro energético y reducción de costos en la facturación.
Una de las sugerencias iniciales de Van Buren que más le llamó la atención a Whale fue la de reemplazar su viejo calentador de agua por un modelo sin tanque.
Los residentes de casas de mayor antigüedad son quizá los que más se benefician de las auditorías “energéticas”, dijo Doris Ikl, presidenta de CMC Energy Services de Bethesda. Pero esto no significa que las casas nuevas sean pefectamente eficientes. “Aún lo nuevo puede presentar defectos”, dijo Van Buren.
Contratar un auditor de energía requiere el mismo trabajo que contratar cualquier otro servicio, acota Callahan.
Los amigos y familiares son una fuente de referencias, al igual que las compañías de servicios públicos locales quienes usualmente disponen de una lista de contratistas recomendables.
Algunos inspectores generales de casas también hacen auditorías de energía por un costo adicional. “Y la cifra puede reducirse si se añade a la inspección regular de una casa al momento de su compra”, comentó Ikl.
Pero he aquí lo más importante: aún la recomendación más beneficiosa no producirá ningún ahorro ni beneficio si no se implementa.
Los costos aproximados para iniciar estos cambios que permiten ahorrar energía, varían según el tamaño de la casa.
Poner aislamiento en las paredes y techos oscila entre $800 y $1.400. Por otra parte, hacer un reemplazo total del sistema de calefacción de una casa puede costar cerca de $3.500, y la inclusión de un termostato, alrededor de $220. Mientras que un reemplazo total de las ventanas, puede significar una inversión de $1.300, según la cantidad y el tipo de abertura que se utilice.
“Es como visitar al doctor”, dice Tom Jewell, coordinador de conservación de energía para Dominion Virginia Power. “Si la persona no compra la medicina y no se la toma, no le hará ningún bien¨.
Algunas veces los propietarios se motivan más para actuar cuando un profesional inspecciona sus casas, dice Callahan.
El reverendo Frances Brown, copropietario de una casa en D.C. donde el grupo de Callahan hizo una auditoría gratuita el año pasado y recomendó las mejoras, dijo que realmente había valido la pena para su familia.
“Ha habido reducciones significantes en la facturación del servicio, alrededor de $ 100 mensuales en enero y febrero, dijo. ¨Ese tipo de arreglos ahorrará mucho dinero”.
Traducción: gloria spencer
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