Elvira Arellano extiende su lucha hacia otros países
EFE
ENCUENTRO. Elvira Arellano participa el domingo 17 de febrero de una manifestación en Tijuana.
La activista que fue deportada en 2007 viajará a Cuba para dar seminarios sobre inmigración
El Tiempo Latino/EFE
Tijuana La activista mexicana Elvira Arellano, quien el año pasado fue deportada de Estados Unidos y separada temporalmente de su hijo estadounidense, anunció el lunes 18 que viajará a Cuba para impartir un taller sobre migración.
Arellano, quien ahora vive en México al lado de su hijo Saúl, participó el domingo 17 en una manifestación en la ciudad de Tijuana, en la línea divisoria entre México y Estados Unidos, donde anunció que viajará a Cuba para dar un taller de migración.
“Los migrantes no sólo son los que viven en México o Estados Unidos, es una situación mundial(...), y donde quiera que me inviten a hablar sobre el tema, ahí estaré”, dijo. Y agregó en sus declaraciones que “es importante no ignorar esta situación que separa a las familias”.
La activista también estuvo la tarde del domingo 17 en la zona conocida como Playas de Tijuana, en un acto en el que expresó la necesidad de que México y Estados Unidos respeten el libre tránsito de las personas y que no sean tratadas como criminales, ni como terroristas.
Arellano estuvo refugiada un año en la Iglesia Metodista Unida Adalberto de Chicago tras recibir una orden de deportación en agosto de 2006, y luego en 2007, cuando decidió salir de su “santuario” fue deportada y separada de su hijo.
Desde México mantiene actividades en favor de los emigrantes y se ha convertido en un bastión de esta lucha.
Antes de llegar a Tijuana, la activista estuvo en Altar, en el norteño estado de Sonora, donde visitó una casa de apoyo al emigrante.
Arellano aseguró que en Estados Unidos existen más de cuatro millones de hijos de inmigrantes que son ciudadanos estadundenses y a quienes afectan las leyes migratorias de ese país.
En una entrevista, luego de solicitar al alcalde Jorge Ramos apoyo para la casa de atención a inmigrantes que lleva su nombre en esta frontera, dijo que estos niños son hijos de indocumentados que viven el riesgo de ser separados de sus padres.
Expuso a su vez que la unión entre los inmigrantes queda demostrada con las manifestaciones que grupos como Ángeles de la Frontera, Gente Unida y otras organizaciones han llevado adelante en EE.UU.
La mexicana, oriunda de Michoacán, dijo que es importante seguir hablando sobre una reforma migratoria en Estados Unidos, “pero de igual forma en México”.
Los “hermanos centroamericanos no vienen a quedarse en México” y, de la misma manera que los mexicanos indocumentados que viajan a Estados Unidos, son víctimas de autoridades que violan sus derechos humanos, argumentó la activista.
Arellano, quien es fundadora de la Casa Elvira en Tijuana, que alberga a mujeres deportadas de Estados Unidos, dijo que México debe avanzar para que no se criminalice la migración y exhortó a los legisladores para que aprueben una ley en ese sentido.
A fines de agosto de 2007, luego de su deportación, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) intentó tramitar ante el gobierno estadounidense una visa especial para Arellano. En ese momento, la directora general de Coordinación Política de la SRE, Betina Chávez Soriano, detalló: “si se requiere esa visa para impulsar de nuevo la lucha por la legalización, estoy dispuesta a enfrentar las consecuencias”.
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