Muerte de actor alerta sobre el riesgo de la sobremedicación
AP
LUTO. Heath Ledger en noviembre de 2007. Su muerte fue accidental.
Heath Ledger murió, dijo el informe oficial, por ingerir una combinación de medicinas recetadas
El Tiempo Latino
Redacción
Como le ocurrió al actor Heath Ledger, cerca de 125 mil personas mueren cada año en el país, debido a que no toman sus remedios apropiadamente.
La sobredosis accidental del actor australiano dejó una enseñanza: el manejo de los medicamentos es una práctica que puede resultar fatal si no se consume bajo estricta prescripción.
“Ledger falleció a causa de una intoxicación aguda por una combinación de oxycodona, hidrocodona, diazepam, temazepam, alprazolam y doxylamina”, declaró Ellen Borakove, portavoz del servicio de Medicina Forense de la ciudad de Nueva York.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Uso de Drogas y Salud (NSDUH, por sus siglas en inglés) realizada en 2004, cerca de 2,5 por ciento de la población mayor de 12 años había usado medicación psicoterapéutica prescripta en forma no médica en el mes anterior.
Incluso, el Drug Abuse Warning Network (DAWN, por sus siglas en inglés) estimó que más del 57 por ciento de las visitas a salas de emergencia por mal uso o abuso de drogas prescriptas en ese año, involucraron el uso de múltiples drogas.
Al parecer, según indican los expertos en farmacología, el paso de la necesidad médica a la compulsión adictiva es una línea sutil que puede cruzar cualquiera que no siga las instruccciones al pie de la letra.
Según el Instituto Nacional de Abuso de Drogas (NIDA, por sus siglas en inglés), “los medicamentos de prescripción como los analgésicos, tranquilizantes, estimulantes y sedantes, son herramientas terapéuticas sumamente útiles pero en ocasiones los pacientes no los toman siguiendo las indicaciones, pudiendo volverse adictos”.
Las drogas prescriptas más consumidas en estos casos son justamente algunas de las que tomaba Ledger.
Los opioides como la codeína, oxycodone, y morfina que son recetados para tratar el dolor, encabezan la lista. En segundo lugar, los depresivos del sistema nervioso central como los barbitúricos y las benzodiazepinas. Y, por último, los estimulantes.
El problema aumenta una vez generada esa adicción, ya que entonces los pacientes comienzan una búsqueda y uso compulsivo de los medicamentos, que aunque en muchos casos son fáciles de conseguir, cada vez son más difíciles de controlar.
“Los datos reflejados en los informes son sólo la punta del iceberg. Hay más casos de los que nos imaginamos”, advierte Jack Fincham, profesor en la Escuela de Farmacia de la Universidad de Missouri.
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