ESTRELLAS. De izq. a der.: Gustavo López, Ariel Ortega, Marcelo Gallardo, Pablo Aimar, Gabriel Batistuta, Germán Burgos, Juan Sorín, Javier Delmar Zanetti, Juan Verón y José Chamot, miembros de la Argentina de 2002.
EX ESTRELLAS Tuvieron todo para ser campeones y salieron por la puerta de atrás.
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MARCO VAN BASTEN.
El actual seleccionador de Holanda conformó la llamada “Naranja Mecánica Holandesa” de 1990 con Rud Gullit, quien dirige a Los Angeles Galaxy y Frak Rijkaard, el técnico del FC Barcelona de España.
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ZICO. Un extraordinario mediocampista con alma de delantero que alineó en el Brasil de España-82 al lado de Socrates, Falcao, Leandro, Cerezo y Junior para ser despachados por la sensación de ese mundial, el italiano Paolo Rossi.
Brasil en 1982, Holanda en 1990 y Argentina en 2002 prometieron mucho pero no dieron nada
Por Miguel Guilarte
El Tiempo Latino
En el juego de fútbol no siempre gana el mejor, gana el que hace más goles.
Pero si un gran equipo no gana un campeonato, pero sus jugadores y estilo quedan en el recuerdo de la gente, es porque de verdad triunfó, algo que parece más importante que una copa en la vitrina.
La historia del fútbol mundial está llena de ejemplos de equipos o seleccionados nacionales que lo tuvieron todo para triunfar y salieron por la puerta de atrás, aunque quedaron para el recuerdo como los grandes fracasos de la historia.
¿Quién habrá podido olvidar al Brasil de España-82, a Holanda de Italia-90 o a Argentina de Japón y Corea del Sur 2002?
Eran planteles llenos de estrellas y pasaron de archifavoritos a villanos que regresaron con las manos vacías, gracias a sus propios errores; o en el caso de Brasil en 1982 a la oportunidad de Paolo Rossi, un diminuto delantero italiano que se encargó de dejar en el camino al entonces tricampeón del mundo.
Rossi le marcó tres goles a Brasil en cuartos de final para enviar de regreso a casa a un onceno que se preciaba de tener en su filas a Leandro, Junior, Sócrates, Falcao, Toninho Cerezo y Zico.
Leandro y Junior eran dos de los mejores laterales del mundo en aquella época y en esa zona del terreno nacían las jugadas que pasaban por un mediocampo que habitaban Sócrates, Falcao, Toninho Cerezo y Zico, este último con alma de delantero, dualidad que le hacía temible en las dos zonas del campo.
No era difícil pronosticar que los dirigidos por Tele Santana ganarían su cuarto título del mundo, aunque competían además con el fantasma del Brasil de México-70 en el que Pelé, Gerson, Tostao, Jairzinho y Rivelino, le dieron a la verdeamarella su tercer campeonato mundial.
Brasil fue derrotado por Italia en un partido inolvidable y no llegó a las semifinales aunque su juego deslumbró.
“La verdad del fútbol son los resultados y no el virtuosismo. Hay que buscar títulos, no show y espectáculo”, dijo recientemente Dunga, el seleccionador de Brasil.
“Yo he visto perder a muchos equipos haciendo muchos virtuosismos y a mí lo que me interesa al entrar al campo es ganar”, agregó.
Otra gran decepción fue la de Holanda en Italia-1990, un equipo que reaparecía en los mundiales después de estar ausente en España-82 y México-86.
Tras ser campeón de Europa en 1988, la “Naranja Mecánica” viajó a Italia con hombres como como Marco Van Basten, el actual seleccionador, Rud Gullit, estrella del AC Milan en aquellos años y actual técnico de Los Angeles Galaxy de la MLS y Frank Rijkaard, técnico del Barcelona español.
Los especialistas dieron favorito a Holanda y apenas alcanzó la segunda fase con un equipo en el que se habían puesto las esperanzas para lograr lo que no habían podido hacer en Alemania 1974, en donde dirigidos por Rinus Michels sólo pudieron acceder al subcampeonato al caer en la final ante los anfitriones.
El recuerdo de 1974 también sigue vivo por la presencia de estrellas como Johan Neeskens, Rep, Resenbrink y Johan Cruyff, para muchos el mejor jugador holandés de todos los tiempos.
Pero para que cumpliera una actuación similar a las de los mejores tiempos tuvieron que esperar hasta Francia 1998 donde alcanzó el cuarto puesto de la mano de Kluivert, mayor goleador histórico con 42, Bergkamp y los hermanos De Boer.
Otra de las grandes decepciones de la historia fue la de Argentina en Japón/Corea 2002. Pocas veces en la historia de los mundiales un director técnico, en este caso Marcelo “Loco” Bielsa, ha tenido dilemas tan agradables como los de decidir a quién alinear.
Gabriel Batistuta, Hernán Crespo, Juan Sebastián Verón, Juan Román Riquelme, Marcelo Gallardo y Pablo Aimar, encabezaban una selección que se había paseado por las eliminatorias sudamericanas y quedó marginado en la primera ronda.
La selección de Argentina era una de las mejores del mundo. Adelante tenía a jugadores como Crespo, Claudio “Piojo” López, Batistuta y Javier “Conejo” Saviola.
En el medio campo, Bielsa se podía dar el lujo de escoger entre Diego Simeone, Verón, Riquelme, Pablo “El Payasito” Aimar, Juan Pablo Sorín, Marcelo Gallardo, “Kily” González, Matías Almeyda y Ariel Ortega.
En la defensa la situación tampoco lucía mal: Walter Samuel, Roberto “Ratón” Ayala, José Chamot, Javier Zanetti y Mauricio Pochettino, con una reserva de lujo que lideraba Diego “Cholo” Simeone y hasta Claudio Caniggia.
Por el contrario, varios de los últimos campeones mundiales aprovecharon su momento y eso fue todo. Como ejemplo basta con repasar a la Alemania que ganó en Italia-90, Brasil de USA-94, Japón y Corea-2002, y hasta la Italia de Alemania-2006 que llegó ayudada por los árbitros y de cuya final no hay mucho que recordar, a no ser el cabezazo de Zinedine Zidane a Marco Materazzi.
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