Peligra el fútbol en Prince William
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José Luis Argueta para ETL
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PUPUSAS.La alegría de las vendedoras del tradicional platillo salvdoreño podrían desaparecer de las canchas.
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Los dirigentes
Piden reuniones con la policía para solicitar más información
FREDDY VENTURA.
El presidente de la Liga de Manassas informó que tendrá ocho equipos menos y hubo que eliminar una división.
BORIS FLORES.
Cree que la Liga de Woodbridge verá reducido el número de equipos porque nadie quiere ir a jugar al condado.
VÍCTOR RIVERA.
El dirigente de la Liga Universal de Manassas se reunirá con los dueños de equipos el 23 de febrero para tratar el problema.
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Las medidas contra los indocumentados limitan las actividades de las ligas aficionadas del condado
Por Miguel Guilarte
El Tiempo Latino
Las medidas antiindocumentados que próximamente entrarán en vigencia en el condado de Prince William, en Virginia, amenazan con acabar con el fútbol aficionado que se practica en las ligas de Woodbridge y Manassas, el principal pasatiempo de la comunidad latinoamericana.
Las familias de los futbolistas y aficionados no escapan al miedo generalizado que se extiende en el área desde que la Junta de Supervisores aprobara un paquete de medidas restrictivas el 17 de octubre pasado.
Es que el fútbol no se limita al juego en sí. Las canchas del fútbol local se han convertido en el punto de reunión semanal de muchas comunidades hispanas.
Este ritual incluye juegos para niños, música en vivo y degustación de platillos de la comida de México, Centro y Sudamérica, principalmente la carne asada, las pupusas, el curtido, el fresco de horchata y las tostadas.
El miedo de ir a las canchas se inició apenas se anunciaron estas medidas, cuyos efectos se comenzaron a notar inmediatamente en la disminución de los aficionados, ausencia de jugadores y reducción significativa del negocio conexo al juego de fútbol, especialmente la venta de comida.
“Estamos reconstruyendo la Liga”, lamentó el salvadoreño Freddy Ventura, presidente de la Liga de Manassas. “Antes teníamos dos divisiones con un total de 26 planteles y ahora tendremos una sola que llamaremos la Superliga con 18 equipos nada más”, informó el dirigente quien asegura que están realizando reuniones con oficiales del condado, la policía y otras organizaciones comunitarias para tratar de encontrar una solución que les permita realizar sus torneos con normalidad.
“Queremos tener una mejor orientación sobre lo que van a ser las nuevas leyes para informar a nuestra gente”, agregó Ventura, en cuya liga militan varios de los más competitivos planteles del fútbol local del área metropolitana de Washington.
Además de la Liga de Manassas, funcionan en Prince William, la Liga Universal de Manassas de Víctor Rivera, la Liga Internacional de Woodbridge, de Boris Flores y la Liga de Woodbridge.
“Es preocupante pero no nos damos por vencidos para no darle cabida al pánico de nuestra gente”, enfatizó Ventura.
La Liga de Manassas ha funcionado desde su creación en la Stonewall Jackson, H.S. y los días domingos “teníamos un promedio de dos mil personas, pero empezó a reducirse en un 50 por ciento en 2007”. Y para este año “prevemos que esa cifra siga disminuyendo por toda la gente que ha emigrado”, pronosticó Ventura.
“Hay muchas casas abandonadas y varias de ellas son de jugadores y aficionados de la Liga”, ejemplificó. “Se nos bajó la moral, fue un cambio muy dramático”.
Las ligas son organizaciones deportivas pero igualmente son un negocio, y al igual que la mayoría de los establecimientos comerciales en ese condado de dueños latinoamericanos o no han visto reducidas sus operaciones en más de un 50 por ciento.
“Este año va a ser duro porque cuando he hablado con los dueños de equipos me han dicho que sus jugadores no quieren venir a Manassas”, confesó. “La economía no está bien y si no tenemos patrocinantes para los equipos, mi obligación es reducir el número de equipos para tratar de mantener la calidad”, puntualizó Ventura.
“En todos los años que tengo en este país nunca había vivido una situación igual. Hay jugadores, inclusive que son legales, que no quieren venir a Manassas para no sufrir discriminación”, continuó el dirigente y comentó otro ejemplo que va más allá del fútbol: “Yo vendía entre cuatro y cinco mil pupusas todos los domingos y a finales de la temporada de 2007 vendía sólo unas 1.500”, se lamentó. “La verdad es que la gente ya no quería ni comer”, agregó el empresario.
Pero los latinos no son los únicos afectados. Los oficiales de policía que custodian las canchas ya “me han reclamado porque les reduje el número de horas”, expresó Ventura.
Boris Flores y Víctor Rivera también comentaron sobre los efectos de las medidas sobre el funcionamiento de sus ligas.
“La realidad es que nadie quiere ir al condado y aunque todavía no me he reunido oficialmente con todos los dirigentes de equipos, creo que definitivamente no tendré los 14 planteles que jugaron el año anterior”, adelantó Flores, dueño de la Liga Internacional de Woodbridge.
“De cualquier forma voy a promover una reunión con los dirigentes y la policía para que todos sepamos a qué atenernos”, agregó Flores, quien recordó que en 2007 “apenas se anunciaron las medidas la gente dejó de asistir”.
Rivera, director de la Liga Universal de Manassas, informó que esa organización tendrá en 2008 “unos 20 equipos”, cuatro menos que en el torneo anterior.
“Los dirigentes me han dicho que éste va a ser un año bien difícil porque muchos jugadores se han ido y la afición también”, dijo. Además del impacto en la Liga, Rivera lo sufre en el taller mecánico de su propiedad. “Hemos perdido a un 70 por ciento de los clientes”, finalizó.
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