La Esquina
Las primarias, los candidatos y los boleros
“Si tú me dices ven, lo dejo todo”, escribió Alfredo Gil y lo cantaron Los Panchos, aquel trío mexicano en el Nueva York de hace medio siglo. Hoy lo dicen los candidatos que intentan convencer a su propio partido de que ellos, y no otros, pueden capitanear el barco que los suba por el Potomac hasta la Casa Blanca. Quien lo consiga, se cubrirá de gloria y heredará un país endeudado y a la deriva. Quien no, navegará hacia el ocaso en la proa de “La nave del olvido”. Y mientras, ¿qué se dicen o qué se cantan entre candidatos? En esta esquina se lo revelamos. Cuando el candidato republicano, ex predicador y ex gobernador, Mike Huckabee se enteró de que Hillary Clinton era una candidata demócrata con opciones, se fue al sur y le recordó a su base cristiana conservadora una bella canción de Agustín Lara: “Pecadora”.
Hillary vs. Barack. Por su parte, Bill le dijo al partido Demócrata, parafraseando a Armando Manzanero: “Llévatela” y ella, al lanzarse a la arena electoral, le dijo a su esposo “Contigo aprendí” que la semana tiene más de siete días. Y en esto llegó Barack Obama: “Voy a apagar la luz” para pensar en tí, mi querida presidencia. Y a dúo con Hillary se dijeron aquello de “Nosotros” que nos quisimos tanto, debemos separarnos... Claro que Bill surge hoy, no sólo como un esposo fiel, sino batallador y enamorado: “Mujer”, si puedes tú con Dios hablar, pregúntale si alguna vez te he dejado de adorar. Y le dice a Obama: suave, que me estás matando, porque eres como una espinita que se me ha clavado en el corazón. Y Obama le recuerda al votante que “No existen límites”.
Tres republicanos. Eran cuatro; pero esta tarde vi llover, vi gente correr y no estabas tú, Giuliani. Los republicanos se distancian del conservadurismo sureño con marca Huckabee y éste le terminará diciendo al partido: “Esperaré a que sientas lo mismo que yo, a que a la luna la mires del mismo color”. Y mantiene al borde del precipicio al ex gobernador Mitt Romney (el factor mormón) quien, a pesar de invertir sus millones, no tomará posesión de la presidencia, pero le cantará: “Mía, aunque tú vayas por otro camino, y que jamás nos ayude el destino, nunca te olvides, sigues siendo mía”. Mientras, surge de entre los aspirantes republicanos la figura del héroe de guerra, de una vieja guardia conservadora con aires de relativa independencia ideológica, veteranía legisladora, y pragmática flexibilidad. Es el senador John McCain quien jura traerá “Alma, corazón y vida” a la presidencia, asegura que se siente joven mientras entona aquello de “Reloj no marques las horas” y le dice a George W. Bush “No, porque tus errores me tienen cansado, porque en nuestras vidas ya todo ha pasado, porque no me has dado ni un poco de tí”. Sin duda, si los preaspirantes supieran ciertas canciones darían mejores titulares. Y quien pierda siempre podría decir aquello de “Me voy pa’l pueblo”.
Alberto Avendaño
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