CARPINTERÍA. En medio de la escasez de empleo en construcción trabajadores aprovechan para capacitarse gratis en Astracor.
Al Mal Tiempo, Buena Cara
Astracor ofrece capacitación gratis a los trabajadores de construcción:
La Asociación de Trabajadores de Construcción Residencial (Astracor), una entidad sin fines de lucro, fundó hace dos años un programa gratuito de capacitación, con fondos estatales para capacitar a las minorías.
Uno de los problemas que los coordinadores de los programas veían en los primeros meses de funcionamiento era que muchos trabajadores no tenían el tiempo para capacitarse porque estaban dedicados plenamente al trabajo.
“Ahora, sin trabajo, el tiempo les sobra y optan por las clases”, dice Wilfredo Bohórquez, director de programas de Astracor. En los dos años del programa se inscribieron un promedio de 660 personas; pero ahora en sólo dos meses, entre enero y febrero, 200 personas se han registrado.
Las clases van desde carpintería e instalación de paredes hasta lectura de planos e instalación de cerámicas. El sábado 16 inician un curso de instalación de cerámica, bajo el auspicio de las Escuelas Públicas del condado de Arlington. Más información al 703-212-8294.
Ante el estancamiento del sector de la construcción en el Norte de Virginia, trabajadores buscan nuevas salidas laborales
Por Milagros Meléndez-Vela
El Tiempo Latino
Por años, el Norte de Virginia fue una región escogida por los trabajadores hispanos que venían de diferentes partes del país atraídos por las fuentes de empleo, especialmente en la rama de construcción y servicios.
Según representantes de organizaciones sindicales, este fenómeno se está revirtiendo y hoy en día los trabajadores abandonan esta área del estado en busca de otros empleos.
La crisis en el sector inmobiliario golpea a los trabajadores de la construcción, sin importar su estatus legal, dijo el martes 5 Hugo Carballo, presidente del Local 11 del Sindicato Internacional de Trabajadores de Servicio.
“Los trabajos de construcción se han paralizado. Muchos que tienen papeles han perdido su empleo, generando una cadena de situaciones fuertes, como las pérdidas de sus casas también”, manifestó.
Según Carballo, los trabajadores están emigrando a otros estados, como Carolina del Norte, Georgia y Nueva York.
Wilfredo Bohórquez, director de programas de la Asociación de Trabajadores de Construcción Residencial (Astracor), coincide con Carballo.
“Varios de los muchachos se han ido. Algunos me han dicho que se van para recoger vegetales”, comentó.
La crisis afecta también a los subcontratistas. Pequeñas empresas dedicadas a la construcción residencial han visto una baja de gran magnitud.
“Estos tres últimos meses han sido duros. Gracias a Dios he tenido algunos contratos, pero no he podido emplear a mucha gente”, dijo José Vela, residente en Fairfax, dueño de JVs Paintings.
La oferta es mucha y poca la demanda, dijo. Los mismos propietarios hacen algunos arreglos. “Los precios de los trabajos han bajado”, agregó Vela.
Recién esta semana el subcontratista ha visto algunas mejoras. “He podido contratar a dos muchachos, pero con un salario más bajo a $12 la hora cuando antes les daba $17”, expresó.
En cuanto a las contrataciones para proyectos públicos, las esperanzas puestas en la construcción del corredor del Dulles se desvanecieron la semana pasada cuando el gobierno federal dijo que no daría fondos para la millonaria construcción. “El corredor hubiera generado entre 600 y mil empleos”, se lamentó Carballo.
En los actuales proyectos comerciales y públicos, las regulaciones migratorias tienen también un gran impacto en los trabajadores.
Un joven guatemalteco de Springfield, quien pidió no identificarse, trabaja con un contratista por $16 la hora. Sin embargo, en diciembre se vio obligado a solicitar un trabajo de limpieza por $8,50 la hora debido a que por varios meses iba a estar sin empleo.
El contratista había adquirido un trabajo de remodelación en una escuela pública y uno de los requisitos para el empleo era verificar que todos los trabajadores tuvieran los papeles de inmigración en orden.
Los jornaleros llegan a un punto de desesperación, pero al mismo tiempo algunos optan por salidas ingeniosas. En la Little River Turnpike, en Annandale, po r ejemplo, un grupo de ellos ofrece sus servicios para limpiar autos con el permiso del dueño en una gasolinera.
Bohórquez, director de programa de Astracor, que capacita a las minorías en las labores de construcción, ve el lado positivo de la crisis.
“Sin trabajo, la gente está viniendo a capacitarse y a obtener así una habilidad específica que le servirá en el futuro”, expresó.
Orlando Guerrero, uno de los estudiantes de Astracor, afirmó no sufrir tanto en la crisis.
“Yo he tomado varias clases y me defiendo en el trabajo que sea. Además siempre he tenido empleo de medio tiempo para tener un dinero fijo”, agregó.
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