FIDELIDAD. Jeannie Carter se mudó al vecindario de la 16th Street Heights en DC en 1987 y decidió conservar su casa.
Con historia, paz, y vecinos preocupados por preservarla, 16 Street Heights se revela como una joya al norte de la ciudad
Por Sara Gebhardt
The Washington Post
Los vecinos de 16th Street Heights pueden no ponerse de acuerdo a la hora de definir los límites del barrio, pero sí coinciden en que es un área interesante, segura y tranquila.
Este vecindario del noroeste de Washington fue construido entre los años 1920 y 1930, al final de la línea de tranvía que comunicaba esa zona de la ciudad con el centro. Hoy, muchas líneas de buses transitan el vecindario y la vieja estación es la terminal de buses ubicada en la 14 Street y la Buchanan Street.
Los presidentes de las dos asociaciones de vecinos la 16th Street Heights Neighborhood Association y la 16th Street Heights Civic Association no coinciden a la hora de delimitar esta exclusiva zona de DC. Pero la Alcaldía es clara: está entre la Georgia Avenue, la 16 Street, la Missouri Avenue y la Arkansas Avenue.
El vecindario está entrando en su tercera generación de residentes. La primera generación que comenzó a poblar esa zona de D.C. cercana a Maryland eran miembros de la comunidad judía, que habitaron la zona hasta fines de los 60. La segunda generación estuvo conformada por afroamericanos que entre 1960 y 2000 se convirtieron en mayoría. Hoy, la zona es un crisol de razas con hispanos, etíopes y grupos de otros orígenes.
En la última década, los vecinos han renovado esfuerzos para que las calles estén cada vez más limpias y más seguras. “La gente está cuidando la calidad de vida en el vecindario y ayudando a mejorarlo”, dice Lewis Wassel, presidente de la 16th Street Heights Neighborhood Association.
En los doce meses pasados, se vendieron en el área 62 casas, en precios entre los $320.000 y $1,4 millones, de acuerdo a David Cox, agente de Long &Foster. En este momento hay unas 22 viviendas en venta, con precios entre los $351.900 y $1,1 millones. También hay cuatro casas bajo contrato.
Convenientemente ubicado a una distancia posible de caminar a los senderos del Rock Creek Park, y a diez minutos en carro de Columbia Heigths y del centro de Silver Spring, con dos cuadras de un distrito comercial en crecimiento y decenas de iglesias, muchos consideran a 16th Street Heights una joya dentro del Distrito.
Las escuelas que están en la zona son la Powell Elementary, West Elementary, MacFarland Middle y Roosevelt Senior High School.
Desde que se mudó al vecindario en 1987, Jeannie Carter ha visto muchas renovaciones. La maestra de canto compró una vivienda y, aunque pensó en vender cuando comenzó a caer el mercado inmobiliario, decidió al final conservar la casa.
“Esoy contenta con los cambios”, dice. “Éste se ha convertido en un lugar deseable para vivir. Nunca pensé que este vecindario creciera tanto”.
“En los últimos años, muchos residentes incluso han mejorado los interiores de las casas, algo que no se aprecia tal vez desde afuera, pero realmente se han renovado”, asegura Carter.
Lo mismo asegura Gene Delgado, quien ha diseñado y realizado arreglos en casas vecinas. “Han logrado modernizar las casas sin que perdieran el viejo encanto”.
Delgado, quien se mudó hace 13 años, aprecia la cercanía del parque, pero también que no hay problemas para estacionar en la calle, y la atmósfera de tranquilidad.
Algunos residentes no encuentran muy agradable el pequeño centro comercial, en los bloques 4200 y 4300 de la 14th Street con algunos restaurantes, comercios hispanos, una barbería y una licorería. Pero admiten que nada le quita personalidad a la zona.
Mientras mira el tráfico de la 16th Street, Delgado asegura que no imagina vecindarios en donde los vecinos no se conozcan. “Ellos no tienen porches, mientras yo converso con mis vecinos, la gente se saluda, pasea a sus perros, a veces siento que estoy en un pequeño pueblo”, afirma.
Una residente histórica es Eleanore Gardner, quien se mudó a 16th Street Heights en 1945, luego de casarse. “Es el lugar más conveniente si eres un trabajador. A diez minutos de Silver Spring, a 20 de Chevy Chase y Bethesda. Puedes estar en cualquier lugar en poco tiempo porque el servicio de bus es muy bueno”, asegura Gardner, de 95 años, quien trabajó por años en una fundación de educación.
Y algunos vecinos confían tanto en el sistema de buses que ni siquiera tienen carro. Tal es el caso de Fard y Hannah Bell quienes sólo usan un Zipcar de vez en cuando. La joven pareja renta una casa desde agosto del año pasado.
“Es una comunidad que cuida las calles, es limpia, la amo”, afirma Fard Bell, de 28 años. “Es importante mirar a través de la ventana y sentirse inspirado”, remarca.
De hecho, luego de pensarlo, Delgado dice que la confusión acerca de los límites del vecindario, en dónde comienza y en dónde termina, ayuda a preservar la atmósfera y la familiaridad del lugar.
Un páramo en D.C., definen los vecinos de esta zona verde y pacífica que ellos mismos buscan preservar.
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