La lucha contra las maras está al borde del fracaso
Roberto Escobar /EFE
CAPTURA. La Policia Nacional Civil arresta a un marero de la MS-13 el 1 de febrero en El Salvador.
El primer estudio hecho en la región asegura que las políticas represivas no surtieron efecto
El Tiempo latino/AP, EFE
tegucigalpa, hondurasCentroamérica fracasó en la lucha que desde hace 10 años mantiene en contra de las pandillas o “maras” debido a la estructura militar y empresarial de los adolescentes y a que los policías son sus cómplices, según un estudio divulgado en esta capital.
La filtración de información y el encubrimiento son algunas acciones de policías en favor de las “maras”, e incluso en Guatemala se encontraron casos de policías que también son “mareros”.
Guatemala, El Salvador y Honduras son los países donde más proliferan las pandillas, que actúan menos en Costa Rica y Nicaragua, indicó el estudio “Maras y pandillas, comunidad y policía en Centroamérica”, realizado por la firma costarricense Demoscopía.
Este es el primer estudio regional sobre las pandillas, aseguró José Alberto Rodríguez, director del proyecto de investigación financiado por Suecia, las Naciones Unidas y el Banco Centroamericano de Integración Económica con sede en Tegucigalpa.
“Como los salarios de la policía son bajos, se complementan con los sobornos de los mareros”, denunció el informe.
Las pandillas surgieron en 1985 en Guatemala y dos años después en El Salvador y Honduras, donde tienen una mayor presencia, luego de las guerras civiles registradas en esa época en la región.
“En Nicaragua se manifiestan de manera incipiente y en Costa Rica apenas presentan signos de aparición”, subrayó el informe.
En septiembre de 2007, los líderes hondureños de las temidas pandillas juveniles Mara Salvatrucha (MS-13) y Mara 18 (M-18), con hasta 100 mil miembros, firmaron el cese de la violencia entre ellos y una repartición del territorio de operaciones.
“En los últimos cuatro años las pandillas han desarrollado una organización militar y empresarial... y son empleadas como mano de obra del narcotráfico y el crimen organizado”, añadió el documento.
Las pandillas son más violentas en un 56 por ciento en El Salvador y en un 79 por ciento en Honduras. En un 40 por ciento son dirigidas por mujeres.
Rodríguez advirtió además que “las ‘maras’, que actúan con violencia extrema, llegaron a Centroamérica para quedarse por estar insertadas en el sistema económico y social de la región”.
Señaló también que “han fracasado las estrategias represivas puestas en marcha por los gobiernos centroamericanos como la Mano Dura en Guatemala y El Salvador, y Cero Tolerancia en Honduras”. Y a su vez recordó que, incluso en Honduras y Guatemala fracasaron campañas de candidatos presidenciales que ofrecieron mano dura contra los pandilleros.
El estudio, realizado en 2007, se basa en 3.402 entrevistas a “mareros” en libertad y presos, a sus familiares, vecinos, policías, comerciantes, y a las víctimas.
Según el estudio, la percepción sobre la carencia de programas y estrategias adecuadas para combatir las maras es del 91 por ciento en Costa Rica, 90 por ciento en Guatemala y Honduras, y 89 y 82 por ciento en El Salvador y Nicaragua.
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