Opinion
Álvaro Colom ofrece ayudar a los pobres Guatemala
Por Dina Fernández
Guatemala estrena presidente. El social demócrata Alvaro Colom empieza su período marcando diferencias con su antecesor, Oscar Berger, un hombre de la élite empresarial del país.
En su discurso inaugural anunció que había llegado la hora de los pobres y de los “sin oportunidades”, quienes se verían privilegiados con las políticas que la Unidad Nacional de la Esperanza, UNE, pretende impulsar.
Visiblemente emocionado por haber alcanzado el sueño que nunca pudo concretar su tío Manuel Colom Argueta uno de los líderes emblemáticos del país, asesinado por la derecha ultraconservadora en 1979 el nuevo presidente se mostró conciliador con los empresarios, al recalcar que su gobierno respetaría la propiedad privada e impulsaría el crecimiento económico.
Los gestos simbólicos dominaron la primera semana de la nueva administración. Colom madrugó en su primer día de trabajo al presentarse sin previo aviso en una comisaría policial del centro capitalino, a donde literalmente llegó a sacudir a los agentes de turno para despertarlos a las cuatro y media de la mañana.
La cara de asombro del policía enchamarrado en su litera, con el presidente a la par, produjo llamativas primeras planas. Sin embargo, ello no logró seducir a los expertos en seguridad ciudadana quienes han criticado el nombramiento de militares retirados en la cúpula de la cartera del interior. Otra señal del cambio de prioridades fue la visita que hizo el presidente a la región de Ixcán, una de las áreas más aisladas, empobrecidas y golpeadas por el conflicto armado interno. El presidente pasó ahí su segundo día de labores.
La participación de la Primera Dama, Sandra Torres de Colom, en las sesiones de gabinete también ha sido una novedad. Sentada junto a su esposo y el vicepresidente en la mesa que domina el salón donde se reúnen los ministros de Estado, la Primera Dama ha demostrado que su influencia se extenderá más allá del papel que la tradición le depara en la Secretaría de Bienestar Social. Para comenzar, se le ha asignado la tarea de ejecutar un programa de subsidio directo a las familias más pobres y de supervisar al gabinete social, una tarea que la Constitución delega en la vicepresidencia. Las nuevas funciones de la señora Torres de Colom han generado polémica por las implicaciones legales y porque tendrá a su cargo casi un cuarto del presupuesto nacional.
La decisión de otorgarle esa responsabilidad a la Primera Dama ha generado recelo, pero no tanto como la cercanía del gobierno con algunos sindicatos, especialmente el de maestros. La Asamblea Nacional del Magisterio se enfrentó con fuerza a la administración anterior.
Colom ofreció que acabarían las huelgas de maestros y les concedió el derecho de veto sobre la elección de las nuevas cabezas del Ministerio de Educación. A pesar de ello, las presiones magisteriales no han cesado y ya la semana pasada amenazaban con volver a paralizar las escuelas. Estas dificultades, aunadas a la recesión económica que se ve venir desde Estados Unidos, podrían convertirse en los principales desafíos del gobierno de la UNE.
Dina Fernández es columnista
de ‘El Periódico’ en Guatemala
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