REGULAR. Controlar las llaves del agua reduce casi un 60 por ciento el consumo.
Economizar electricidad y agua en el hogar permite el ahorro de dinero y energía
El Tiempo Latino/EFE
Consumo eficiente y compras inteligentes son unas de las mejores y más sencillas fórmulas para beneficiar al mismo tiempo la economía familiar y la calidad del medioambiente.
Cada vez que se consume energía, se calcula que en 35 años se duplicará el consumo mundial y en menos de 55 años se triplicará, según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDEA).
Según la misma fuente, los sectores de la vivienda y el transporte han sido los que más han incrementado su consumo energético en los últimos años. Por tanto, son dos sectores donde el ahorro puede tener un mayor impacto.
Si a ello se suma una compra y un uso más racionales de los elementos más frecuentes en la vida cotidiana como los alimentos y los medicamentos, se pueden matar dos pájaros de un solo tiro: gastar menos energía y menos dinero.
Para conseguirlo, basta con incorporar una serie de hábitos a la rutina diaria.
Economizar el agua es uno de los recursos más amenazados por el cambio climático y a la vez uno de los que más se derrochan en las casas. Cerrar el grifo cuando no se utiliza el agua y evitar los goteos.
Además, al cepillarse los dientes es mejor enjuagarse con un vaso en vez de dejar el chorro abierto, y procurar darse duchas en vez de baños. En el caso del váter, conviene instalar cisternas de doble descarga o introducir una botella llena de agua en el depósito, para gastar menos agua cada vez que se produce su vaciado.
Adquirir medicamentos genéricos. es otro punto. En muchos países están disponibles en las farmacias una o varias versiones de los principales fármacos de los laboratorios: no tienen la marca original, pero contienen los mismos principios activos, son igual de eficaces y seguros y por supuesto ¡cuestan más baratos!
Aprovechar la capacidad de la lavadora y el lavavajillas cuando estén llenos. Cuando llegue el momento de renovarlos, adquirir los modelos que dispongan de programas cortos de lavado y de una mayor eficiencia energética. Además de ser más cómodos gastan menos, ya que el lavado bajo el grifo puede suponer hasta uno 60 por ciento más de consumo.
Bajar la calefacción y controlar el aire acondicionado favorecen el ahorro de energía. Cada grado centígrado que aumenta la temperatura supone que el equipo de climatización consuma un siete por ciento más de energía eléctrica.
En invierno lo ideal es situar la temperatura en 20 grados y en verano, es suficiente con ponerla a 25 grados, unos niveles no excesivos, que resultan agradables y más saludables para el cuerpo.
Ahorrar durante el proceso de preparación de las comidas. Las baterías de cocina dotadas de un fondo difuso grueso requieren menos energía para cocer los alimentos, mientras que utilizar el microondas en lugar del horno convencional permite ahorrar entre un 60 y un 70 por ciento de energía. Además, las ollas de presión superrápidas gastan menos energía al cocer los alimentos.
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