Opinion
A la caza de Manolito, el diputado narco Guatemala
Por Dina Fernández
El gobierno de Guatemala por fin se ha decidido a darle caza a un pez gordo del narcotráfico. Se trata del ahora ex diputado Manolo Castillo, uno de los líderes del llamado Cartel de Jalpatagua, contra quien pende orden de captura por participar en el brutal asesinato de tres parlamentarios salvadoreños y su conductor.
A pesar de que el diputado logró evadir el extenso operativo policial montado recientemente para arrestarlo, las autoridades consiguieron capturar a su principal lugarteniente, un hombre conocido hasta ahora sólo como “Montaña Tres”.Luego de once meses de virtual estancamiento, con este paso al fin se avanza en el esclarecimiento del asesinato de los diputados salvadoreños, ocurrido en Guatemala en febrero de 2007.
El crimen sacudió al istmo centroamericano pues reveló los estrechos vínculos de complicidad existentes entre las cúpulas de la clase política, la policía y el crimen organizado en la región.
A lo largo del año pasado en reiteradas ocasiones la Fiscalía de Guatemala citó al diputado Castillo para que aclarara por qué los registros telefónicos mostraban una constante comunicación entre su móvil personal y el de los acusados de ser los autores materiales del crimen.
Protegido por la ley que le otorga inmunidad penal a los diputados, Castillo se negó a comparecer ante las autoridades. Desaforado por la Unidad Nacional de la Esperanza, UNE, el partido que lo llevó al Congreso y que acaba de ganar las elecciones presidenciales en Guatemala, y a la vez señalado por el gobierno de los Estados Unidos, que le retiró la visa, Castillo no dio muestras de amilanarse.
Lejos de ello, logró inscribirse como candidato a alcalde en su pueblo, Jutiapa, donde lanzó una campaña electoral millonaria. Regaló paseos en helicóptero, motocicletas, ganado, electrodomésticos y dinero en efectivo, todo con tal de ganarse el apoyo de la población empobrecida, en un área del oriente del país donde muchos hogares carecen de servicios básicos como agua potable.
Castillo ganó las elecciones y según el diario Prensa Libre, al concluir la primera vuelta, el pasado 2 de noviembre, se le vio celebrando el triunfo en la sede departamental de la UNE, junto al controversial diputado local, Pedro Palma Lau, quien fue uno de los más prominentes comandantes guerrilleros del país. Tan intocable se creía Castillo que en estas Navidades mandó a fabricar una ametralladora de petardos de dos kilómetros de longitud.
La quemó con algarabía en la plaza de Jutiapa para Noche Buena, a la vez que su gente distribuía comida gratis.
El diputado narco jamás creyó que los tribunales emitirían orden de captura en su contra ni que la Policía se atrevería a sacarlo esposado de su casa. En algo tuvo razón, porque 24 horas antes de que fueran a buscarlo huyó junto a sus tres hijos. La ministra de gobernación de Guatemala, Adela Camacho de Torrebiarte, ha ofrecido desarrollar una exhaustiva investigación para determinar en dónde ocurrió la fuga de información.
Mientras tanto, la vida se le ha complicado al diputado narco, ahora prófugo de la justicia.
Dina Fernández es columnista
de ‘El Periódico’ en Guatemala
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