11 de enero de 2008

Programas obsoletos obligan a participar más a los padres
Cada vez más deben incentivar la lectura y el razonamiento en la casa

Por Laura Bravo
univisión online

Los expertos en educación coinciden en que las escuelas no están dando a los niños los conocimientos que necesitan. Programas obsoletos, contenidos que no interesan y una estructura demasiado antigua son algunas de las fallas que mencionan.

El estudio “Decisiones difíciles o tiempos difíciles”, difundido este año por la Nueva Comisión sobre Destrezas en la Fuerza Laboral de los Estados Unidos, dice que el sistema educativo necesita una “total revitalización”.

A pesar de ser uno de los más costosos del mundo, está dando resultados mediocres.

Los expertos afirman que, si se lo proponen, los padres pueden llenar esos huecos que deja la escuela, y prepararlos para que tengan armas para competir. Desde leerles cuando son pequeños, comprarles libros, enseñarles a hablar bien, incentivarlos para que tengan curiosidad por lo nuevo; hasta dar el ejemplo con las acciones.

La escuela es el sitio en el que aprenden cosas tan básicas como matemática y lengua. Pero la casa es el lugar en el que adquieren las destrezas para su futuro.

Por eso, en vez de preocuparse por un sistema educativo que no se puede cambiar, es preferible cambiar el entorno en el que el niño está creciendo.

Incentivar su lenguaje es un punto clave. Si no saben expresarse bien, no serán capaces de comprender y de aprender todo lo nuevo. Es importante que los hispanos dominen bien el idioma, porque a veces se quedan al margen de las clases al no saber de qué se está hablando.

Estimular el razonamiento y la comprensión es mucho más importante que conocer capitales, países y tablas de multiplicar. Y lo mejor es explicarles todo. Si el niño hace algo mal, en vez de decir solo “no”, hay que explicarle por qué no debe y qué consecuencias tendrán sus actos.

Que no falten los libros. Si el niño ve que el padre lee, también leerá. Según la Academia Americana de Pediatría, leer desde pequeños fortalece las conexiones neuronales. Es más, la Academia recomienda permitir que los chicos entren en contacto con los libros desde los seis meses.