Opinion
Deportaciones, remesas y crisis en la región Centroamérica Por Dina Fernández
El incremento en las deportaciones de inmigrantes, la caída del dólar y el sombrío panorama de la economía de los Estados Unidos han confabulado para golpear a decenas de pueblos centroamericanos que durante los últimos años han vivido un auge gracias a las remesas.
Zacualpa, un pueblo de 28 mil habitantes en las montañas occidentales de Guatemala, es un claro ejemplo de este tipo de altibajos. De ser una colección de ranchos de adobe con techo de paja o lámina, la población pasó a convertirse en una próspera ciudad con imponentes residencias de varios pisos, hoteles, restaurantes y comercios.
La prosperidad tuvo un precio. El pueblo se convirtió en una comunidad de mujeres, niños y ancianos, pues la mayor parte de hombres jóvenes se había marchado en busca del “sueño americano”. Aún así , la gente consideraba que el sacrificio valía la pena. Los niños estaban bien alimentados, vestidos y calzados y podían asistir a la escuela en vez de participar en las tareas agrícolas. Las construcciones aparecían a la vuelta de cada esquina, evidenciando que los dólares se invertían en hierro y cemento.
La bonanza duró poco. “Hace diez meses, la línea que describía los ingresos crecientes del pueblo se desplomó”, afirma Enrique Naveda, un reportero de elPeriódico de Guatemala que ha investigado el declive del pueblo.
La mala racha empezó en marzo de 2007 cuando una redada en Massachusetts desembocó en la deportación de 54 hondureños, 100 salvadoreños y 309 guatemaltecos, casi todos provenientes de Zacualpa y sus alrededores.
Tarde o temprano, el impacto que ya se siente en la provincia repercutirá en los centros financieros del istmo. “Todavía no hemos visto un descenso de las remesas en números absolutos”, asegura el presidente de Banrural, José Angel López, el banco líder en este tipo de transacciones en Guatemala. “Lo que sí ha ocurrido es una baja en el ritmo de crecimiento y eso de por sí ya es preocupante”.
A pesar de que ahora se encuentra a la cabeza de una de las entidades financieras más pujantes de Centroamérica, López es originario de un pueblo cerca de Zacualpa y conoce de primera mano el fenómeno de la migración.
El año pasado Guatemala recibió poco más de cuatro mil millones de dólares en remesas, una cantidad que representa ya el doce por ciento del Producto Interno Bruto, PIB. Desde principios de la última década, esos ingresos habían beneficiado al campo, donde dispararon el consumo de bienes y servicios como nunca antes se había visto en la historia.
Uno de los beneficiados del trabajo de los migrantes es el empresario indígena Armando Quiacaín, propietario del mayor almacén de electrodomésticos en la región del lago de Atitlán, uno de los centros turísticos más importantes de Guatemala.
“Se nos viene un reto”, asegura Quiacaín al respecto del pesimismo imperante por la contracción de las remesas. “Con un diez por ciento que caigan mis ventas, el golpe puede ser duro en los resultados de fin de año”.
Dina Fernández es columnista
de ‘El Periódico’ en Guatemala
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