IMPERIAL. Una vista aérea de la ciudadela de Machu Picchu.
Son unas 40 mil piezas de Machu Picchu, que llevó a la Universidad de Yale su descubridor
El Tiempo Latino/EFE
Los tesoros de la majestuosa ciudadela inca de Machu Picchu, recientemente nombrada maravilla del mundo, han salido a la luz, pero no precisamente en el lugar donde deberían haber estado siempre sino en Estados Unidos.
El Gobierno de Perú reveló que la Universidad de Yale tiene en su poder más de 40.000 piezas de la ciudadela inca, unas 36.000 más de lo que se creía inicialmente, según un inventario realizado por el Instituto Nacional de Cultura (INC) del país andino.
Perú afirma que los objetos arqueológicos de oro, plata, madera, hueso, piedra y cerámica que tiene Yale fueron llevados “temporalmente” en 1912 a ese centro de estudio por el descubridor del santuario, el estadounidense Hiram Bingham, y nunca fueron devueltos.
Por su parte, Yale reconoció que la propiedad de los restos arqueológicos que Bingham sacó de Machu Picchu eran del Estado peruano, pero sólo pretende devolver 384 piezas en un plazo de dos años.
Intelectuales peruanos tildaron de “inaceptable” el acuerdo firmado entre Perú y la Universidad para el retorno de las piezas en una misiva enviada al presidente Alan García, a fines de marzo.
En septiembre de 2007, la Universidad que hasta hace poco negaba que las piezas fueran de propiedad peruana, y el Gobierno de Perú anunciaron la devolución de parte de la colección proveniente de Machu Picchu, lo que motivó las críticas de políticos e intelectuales quienes quieren la repatriación total del tesoro.
En marzo, una delegación de expertos del INC enviada por el Gobierno llegó a EE.UU. para realizar el primer inventario “in situ” de las piezas y elaborar una contra propuesta.
Yale exige que los objetos que volverán a Perú sean los más adecuados para exhibir en un museo, que tendrá que construirse en Cuzco, ciudad más próxima a las ruinas, bajo especificaciones dictadas por la institución educativa. El resto de las piezas permanecerían en Yale para futuras investigaciones y podrán regresar a Perú en un futuro no determinado.
Los firmantes de la carta, entre ellos la historiadora María Rostworowski y el arqueólogo Walter Alva, rechazaron que Yale “pretenda mantener algún poder de decisión y derecho de usufructo” sobre las piezas arqueológicas.
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