ANSIEDAD. Maritza Arqueta, de Falls Church y su hijo Pablo, de 10 meses, esperan al Papa fuera de la Casa Blanca.
Jacquelin Martin/AP
Los Ramírez, niñas de rosa, el niño y los padres atrás, en la Pennsylvania.
ENCUESTA ENTRE FIELES
Se sienten cerca del Papa, pero “desconectados” de la iglesia
• 74 % tiene buena impresión de Benedicto XVI.
• 62 % cree que la iglesia actual está desconectada con las ideas de sus seguidores.
• 73 % considera que la Iglesia no procedió correctamente en el tratamiento de los casos de abuso sexual por parte de los sacerdotes.
• 50 % piensa que el Papa debería enfatizar las prácticas tradicionales.
• 45 % preferiría que implemente políticas que reflejen el estilo moderno de los católicos.
• 4 de cada 10 están de acuerdo en que no se permita ordenar a mujeres como sacerdotes y el casamiento de religiosos.
• 7 % dice que crecieron como católicos, pero no se identifican con la religión.
Fuente: The Washington Post y ABC.
Miles de personas que llegaron a DC para estar cerca de Benedicto XVI eran fieles hispanos
Por Milagros Meléndez-Vela
El Tiempo Latino
Uno de cada tres católicos en Estados Unidos es de origen hispano. Y en Washington durante la visita del Papa Benedicto XVI la presencia de este grupo se sintió con gran fuerza.
Desde las manos que pulieron el altar para la misa en el estadio de béisbol, las que retocaron la cúpula de la Basílica y las que elaboraron las gigantescas alfombras de recibimiento al Papa, hasta los feligreses partícipes en los homenajes y centenares que llegaron desde varias partes del país para ser testigos de la histórica visita.
“Los hispanos han sido vitales y lo son para la Iglesia Católica. Su presencia en esta visita papal ha sido muy importante en todos los niveles”, expresó el padre Eugenio Hoyos, líder en la comunidad latina de Washington, y director del Apostolado Hispano de la Diócesis de Arlington.
En las calles de DC durante los dos únicos recorridos de Benedicto XVI en el papamóvil, resaltaron desde lejos los cánticos en español al son de guitarras, panderos y tambores.
“La comunidad latina es el espíritu de la iglesia Católica. Su presencia trasmite la alegría que debe sentir todo cristiano”, expresó el padre Attilio Morelli, quien llegó a Washington el martes 16 por la noche con una delegación de 520 feligreses desde Illinois, Arkansas e Indiana.
Rosalina López, inmigrante de México, acompañó a la delegación desde Chicago. Esta fue la primera vez que vió a un Papa. “Estoy muy emocionada, es algo que nunca más volveré a vivir”, comentó al paso del papamóvil al mediodía del miércoles 16 por la avenida Pennsylvania.
A Carlos González, de la iglesia Saint Michaels en Washington, la alegría le desbordaba al ver al Pontífice en su recorrido. Cargando a sus dos niñas, de meses y un año, González gritó eufórico al verse cerca del papamóvil en Washington Circle.
Segundos después se quedó sin aliento. “No tengo palabras. Es algo indescriptible. Me siento muy emocionado”, dijo con un brillo especial en los ojos al ver por primera vez al Santo Padre de los católicos.
Otros, como los esposos Dionicio y Carmen Santiago, quienes arribaron a DC con 150 personas desde New Jersey, dicen haber tenido el privilegio de haber estado varias veces cerca del “Vicario” de Cristo.
“Esta es la segunda vez que vemos a Benedicto XVI. Antes vimos a Juan Pablo II en varias oportunidades, pero siempre nos sentimos muy emocionados”, dijo Dionicio Santiago.
La pequeña Alejandra Velásquez, de 7 años, se subió a los hombros de su madre, Gabriela Velásquez y saludó al Papa. La familia vino de Chicago.
A diferencia de la visita de Juan Pablo II, en 1979, las actividades públicas del Papa fueron bastante limitadas por motivos de seguridad. Miles se quedaron sin obtener boletos para el único evento al aire libre: la misa en el estadio de béisbol, realizada el jueves 17.
Más de 120 mil pidieron las entradas, pero el estadio sólo albergó a 46 mil, incluyendo unos 5 mil miembros de la prensa.
“Por esa misma razón se dio la oportunidad para que miles pudieran estar cerca del Santo Padre al verlo en el papamóvil”, expresó el padre Francisco González, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Washington.
La ironía jugó con un grupo de guatemaltecos artesanos. Ellos elaboraron una alfombra de 115 pies de largo por 15 de ancho en el Centro Cultural Juan Pablo II como regalo a “Su Santidad”. Sin embargo, no tuvieron pase para verlo. “Estamos orgullosos de haber trabajado en este proyecto y transmitir nuestra cultura”, dijo Salvador Sánchez, presidente del grupo de jóvenes Alfo-Conce, provenientes del pueblo Concepción Chiquirichapa.
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