MISA. Benedicto XVI entra al estadio de béisbol Nationals Park el jueves 17, para oficiar misa ante 46 mil personas. Al final, más de 40 mil comulgaron en veinte minutos.
Pier Paolo cito/AP
¿EL CIELO? El arzobispo de DC, Donald Wuerl (izq.), Benedicto XVI y monseñor Walter Rossi, director de la Basílica de la Inmaculada Concepción, el 16.
Pidió a la comunidad no dejarse vencer por el pesimismo. Y lamentó las separaciones familiares
El Tiempo Latino
Equipo de redacción
Cuando el zapato rojo del Papa pisó la base Andrews, en Virginia, el martes 15, comenzó un periplo histórico. Benedicto XVI, invitado por las Naciones Unidas, llegaba por primera vez al país, con una combinación de mensajes políticos y pastorales.
Antes de bajar del avión, en rauda conferencia de prensa con los periodistas que lo acompañaron en el aire, el Sumo Pontífice dijo que “lamentaba que las deportaciones separaran a las familias”.
Al día siguiente, el miércoles 16 el día de su cumpleaños número 81 el tema de la inmigración se trasladó al Salón Oval de la Casa Blanca.
Aunque el tópico que mandó en esa charla privada fue la crisis en Medio Oriente, en un comunicado oficial se indicó que el presidente George W. Bush y el Papa coincidieron en “la necesidad de una política coordinada sobre la inmigración, dedicada especialmente al tratamiento de las personas y el bienestar de las familias”.
Para algunos miembros de la comunidad latina del área era esencial que Benedicto XVI se pronunciara sobre el crítico tema. Por eso, un grupo de trabajadores detenidos en las redadas del 24 de marzo y del 8 de abril en Leesburg y Manassas, que salieron en libertad condicional, entregó el jueves 10 en la Nunciatura Apostólica de Washington una carta dirigida al Papa pidiendo que condenara las deportaciones.
El jueves 17 a las 9 de la mañana, afuera del estadio de béisbol Nationals Park una hora antes de la misa que ofició el Sumo Pontífice ante 46 mil personas el salvadoreño Santos Ayala portaba un cartel que rogaba: “Necesito un ticket”.
Para él, ese día ocurrió un milagro porque la cadena Fox le regaló uno y pudo escuchar, viéndolo en vivo y en directo, las palabras que el Papa dijo en español. “La Iglesia de Estados Unidos, cogiendo en su seno a tantos de sus hijos inmigrantes, ha ido creciendo gracias a la vitalidad del testimonio de fe de los fieles de lengua española”, expresó.
Benedicto XVI no dijo la palabra inmigración, pero habló indirectamente del tema al pedirle a la comunidad hispana que “no se dejen vencer por el pesimismo, la inercia o los problemas” y que sean fieles a los “compromisos que adquirieron al ser bautizados”. El Papa terminó su mensaje diciendo: “La iglesia espera mucho de ustedes. No la defrauden en su donación generosa”.
El Santo Padre tuvo un gesto de deferencia con otro hispanohablante ilustre, el tenor español Plácido Domingo, a quien se levantó a saludar y felicitar después de que este cantó un aplaudido “Panis Angelicus”.
El jueves papal continuó con una reunión académica en el Centro Cultural Juan Pablo I y un encuentro con líderes de otros grupos religiosos.
En Nueva York, adonde llega hoy, viernes 18, su agenda incluye una visita a la ONU y a la Zona Cero. El domingo oficiará su segunda misa masiva, en el estadio de los Yankees.
Allí, la comunidad inmigrante también espera ansiosa sus palabras.
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