La Esquina
Inmigrantes le ruegan a Benedicto XVI El Papa Benedicto XVI llega a Washington DC el 15 de abril. El 16, su Santidad cumple 81 años y visita al presidente George W. Bush en la Casa Blanca. El Papamóvil se deslizará por dos emblemáticas avenidas: Pennsylvania y Massachusets. Y oficiará misa en el estadio de los Nationals. Luego viajará a Nueva York donde visitrará la Organización de Naciones Unidas y la Zona Cero. Será una agenda papal llena de actos simbólicos, manifestaciones divinas y retos humanos. Sobre estos últimos, resalta como ninguno a nivel gubernamental la tensión, la represión, la inacción y lo enrarecido del tema migratorio en Estados Unidos. Y el dolor que causa en tantas familias la tragedia de las deportaciones por un problema de estatus. La iglesia católica de EE.UU. se ha pronunciado consistentemente en favor del migrante, sin importar sus papeles. Lo han hecho los obispos, los párrocos, los feligreses.
Lo moral. Me lo dijo con optimismo bíblico el padre Virgilio Elizondo, teólogo, inmigrante, profesor de la universidad de Notre Dame y Premio a la Herencia Hispana: “la iglesia católica no quiere meterse en política, pero no puede callar sobre casos con implicaciones morales profundas. Es tradición bíblica ayudar al necesitado. Hablar del indocumentado es una obligación porque son los sin voz. Es cierto que el salario mínimo, el acceso a la salud o la inmigración son temas con implicaciones políticas, pero la iglesia se centra en lo moral y en lo ético”.
Las plegarias. “¿Por qué nos esconden el rostro humano del debate migratorio y cuál es su precio moral y espiritual?”, se pregunta el padre Elizondo. Otro sacerdote que ha sacado las garras del león cristiano que se siente herido, ha sido el padre José Eugenio Hoyos, director de la Oficina del Apostolado Hispano de la diócesis de Arlington, Virginia. El padre Hoyos en una ocasión se negó a darle la comunión al alcalde de una ciudad virginiana por su hostilidad contra los inmigrantes. Le regañaron en su día a este “arquitecto de almas” comprometido con la tierra que pisa, mientras alza al cielo su plegaria por la reforma migratoria. El jueves 10, la organización del activismo comunitario “Mexicanos Sin Fronteras” entregó una carta en la Nunciatura Apostólica en DC dirigida a Benedicto XVI en nombre de “las víctimas de redadas, arrestos, deportaciones, víctimas del odio, del racismo y de la persecución”, para que el Papa “interceda por los inmigrantes”. Desde esta columna, además, alzamos nuestra plegaria a Santa Francisca Javier Cabrini, la monja italo-estadounidense patrona de los inmigrantes, quien se convirtió en la primera santa norteamericana cuando el Papa Pío XII la canonizó el 7 de julio de 1947. La caridad y la solidaridad humana nunca piden la documentación. Amén.
Alberto Avendaño
alberto@eltiempolatino.com
2200 Wilson Blvd., Suite 201, Arlington, VA 22201
Tel: 703.527.7860 FAX: 703.527.0369