La antorcha olímpica se apaga en la ruta a Beijing
Ian Langsdon/EFE
FRANCESES. Policías se enfrentan a activistas pro derechos del Tíbet.
Manifestaciones en San Francisco, París y Londres en favor del Tíbet y de los derechos humanos
El Tiempo Latino Redacción/EFE
San Francisco El único objetivo de las autoridades de San Francisco era evitar disturbios en el paso de la antorcha olímpica y lo lograron: la ruta fue totalmente modificada a última hora para sorpresa de manifestantes y medios de comunicación.
En una operación que se mantuvo en completo en secreto, los organizadores cambiaron el trayecto de la antorcha despistando a los miles de manifestantes contra la política exterior china que se habían concentrado en la ciudad.
En un momento parecía que la llama cruzaría el Golden Gate, símbolo de la ciudad, una ruta que había sido considerada en un principio, pero, a la vista del caos que produjo el paso de la llama olímpica por París y Londres, se descartó por ser complicada.
El convoy tomó finalmente otro camino y circuló varios kilómetros hasta llegar al aeropuerto, desde donde la antorcha sería transportada a su siguiente parada, Buenos Aires.
Tan sólo unos manifestantes aislados con banderas tibetanas lograron enterarse del trayecto y aproximarse a la comitiva, pero fueron interceptados inmediatamente por la policía sin que se produjeran disturbios.
Mientras, miles de personas, entre ellos manifestantes contra la política de China en el Tíbet y la provincia sudanesa de Darfur, esperaban inútilmente a la antorcha a lo largo de la ruta inicialmente prevista.
El único incidente tuvo lugar cuando varios manifestante pro-Tíbet que se tumbaron en la calzada bloqueando el paso de un autobús fueron detenidos por la policía.
La llama olímpica llegó a San Francisco procedente de París, donde el lunes 7 recorrió las calles de esa ciudad en medio de manifestaciones en favor del Tíbet y de los derechos humanos en China, y de incidentes que obligaron a apagarla y a protegerla en un autobús.
Como sucedió el domingo 6 en Londres, el paso de la antorcha olímpica no tuvo nada de festivo y se convirtió en una manifestación en contra del régimen chino y, en particular, en favor del pueblo tibetano víctima de una dura represión en las últimas semanas.
Pese al impresionante dispositivo de seguridad, compuesto por unos 3.000 agentes, la lluvia de incidentes obligó a suspender la última parte de los 28 kilómetros del recorrido por París y la llama llegó al estadio de Charléty en un nada vistoso autobús, lejos del clamor popular que se le supone al símbolo olímpico.
Antes, también fue protegida en varios tramos, su recorrido fue modificado para acortarlo, y se anularon algunas de las recepciones previstas para el fuego olímpico, como la organizada en el Ayuntamiento.
El paseo de la llama por París se saldó con varias decenas de arrestados, entre ellos algunos manifestantes que portaban extintores listos para apagar la antorcha.
Desde que el fuego de los Juegos comenzó su recorrido en la Torre Eiffel, su paso por París se convirtió en una carrera de obstáculos que obligaron a los organizadores a montarla en un autobús en varias ocasiones para poder avanzar.
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