A la hora de alquilar, tanto los dueños como los inquilinos deben asesorarse de las cuestiones legales que rigen los alquileres.
En el caso de los propietarios, existen leyes de vivienda que rigen la selección de inquilinos. No obstante, si bien es importante tener en cuenta ciertos puntos esenciales, lo mejor es buscar asesoramiento legal mediante la consulta con una persona idónea que pueda responder a preguntas específicas.
La Ley de Imparcialidad en la Vivienda prohíbe anuncios que discriminan a grupos particulares, e incluye disposiciones que establecen los requisitos que deben tenerse en cuenta en la elaboración de anuncios para atraer inquilinos. Así como en el análisis de las solicitudes que se reciben y en el proceso de selección.
Como arrendador, no se puede hacer declaración alguna en un anuncio o aviso, ya sea en forma oral, escrita o simbólica, que indique “una preferencia, limitaciones o discriminación” por motivos relacionados con la raza, el color, el sexo, la nacionalidad, la condición familiar (como por ejemplo, la cantidad de hijos), determinada discapacidad o determinada religión.
Está prohibido colocar anuncios o avisos en publicaciones o tablones de anuncios a los que sólo puedan acceder determinados grupos.
También se deben evitar mensajes como “ideal para pareja adulta” o “conveniente para hispanohablantes.”
Si se publica un anuncio en el boletín informativo de una organización que es de un grupo étnico en particular, también se deben colocar avisos en otras publicaciones de circulación más diversa.
Se debe dar un trato igualitario a todos los solicitantes. Una forma de demostrar imparcialidad al seleccionar a los solicitantes es la aplicación de los mismos procedimientos en todos los casos.
Si a una persona se le pide que complete una solicitud por escrito, hay que pedirle a todos lo mismo.
En el caso de que se requiera que un solicitante deje un depósito reembolsable con la solicitud de alquiler, hay que exigir el mismo requisito a todos los demás.
Hay que redactar las políticas de solicitud por escrito y entregar una copia a cada solicitante para demostrar que está aplicando un criterio equitativo.
Pedir solicitudes escritas es otra manera de demostrar que se trata a todos los solicitantes en forma igualitaria.
La información básica que debe incluirse en la solicitud es la siguiente:
• La dirección y el número de teléfono del potencial inquilino.
• El período durante el cual el solicitante ha residido en su actual domicilio.
• El nombre o los nombres y números de teléfono del actual arrendador y de los anteriores.
• La dirección y el número telefónico tanto del empleador del solicitante.
• El ingreso actual del solicitante y, si fuere necesario, otras fuentes de ingreso.
• Los nombres de las referencias personales y entidades de crédito.
También puede hacer preguntas relacionadas con el alquiler, incluidas las relacionadas con animales domésticos, aparatos eléctricos o estacionamiento.
Al pie de la solicitud, se deberá hacer que cada solicitante complete una declaración autorizándo al propietario a comunicarse con su empleador y verificar sus referencias. Algunos empleadores no permitirán verificar la información sin una autorización por escrito.
Son pocas las personas que luego de alquilar una propiedad recuerdan sus obligaciones con el propietario del inmueble durante el tiempo de ocupación y al momento de hacer entrega de la casa. Y no faltan los dueños que también olvidan sus deberes con los inquilinos.
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