La Esquina
Un poco de humor para el Te, Pe y Ese
Así fue como me lo dijo y me lo deletreó Julio Yúdice, ese humorista cuscatleco y corrosivo, cuya creación del personaje “La Tenchis Céliber” es toda una leyenda entre los salvadoreños. La Tenchis participó en el “2do. Festival Salvadoreñísimo de la Independencia” el fin de semana del 15 y 16 en Gaithersburg, Maryland. Y allí, entre la acidez y el duro donaire verbal de sus chistes y sus historias, La Tenchis promocionó el proceso de reinscripción al Te, Pe y Ese (TPS) o programa migratorio estadounidense que acogió en su día a cientos de miles de salvadoreños, a raiz de los terremotos que asolaron ese país en 2001. El programa, que se denomina de “protección temporal”, ampara a todos los salvadoreños que se encontraban en Estados Unidos al 13 de febrero de 2001, que obtuvieron su TPS entre marzo de 2001 al 9 de septiembre de 2002 y que se reinscribieron en 2002, 2003, 2005 y 2006. El Gobierno de El Salvador, la sociedad salvadoreña y las comunidades estadounidenses donde estos inmigrantes se insertan comparten un mismo interés para que unas 240 mil personas puedan vivir y trabajar legalmente en este país. Por eso la información, y el humor, valen.
¿Hasta cuándo?. Esa es la pregunta del millón. ¿Por qué no asimilar legal y definitivamente a estas personas? ¿Por qué no convertirlos en inmigrantes de pleno derecho y sacarlos de ese limbo que es la protección temporal? Mientras Estados Unidos los protege durante un tiempito, ellos contribuyen para siempre. La diferencia: estos inmigrantes deben permanecer rehenes de este país, sin elementales derechos a viajes y a reencuentros o reunificaciones familiares.
Tristeza. Hasta ahí llega el humor. Al conocer el drama de familias trabajadoras y emprendedoras en el área de Washington donde se ubica la segunda población más nutrida de salvadoreños en EE.UU. se me viene a la garganta la acidez Tenchis. Muchos han tenido que traer a sus hijos utilizando coyotes porque no podían soportar más la separación. Porque los estaban perdiendo. Porque no es justo ser inmigrante temporal cuando tu trabajo y tu contribución es permanente. Gracias a Estados Unidos por la residencia temporal en momentos de necesidad: ahora es el momento de conseguir la residencia permanente. El presidente salvadoreño, Tony Saca, nos lo dijo así: sería un hermoso legado presidencial poder conseguir que los salvadoreños con TPS se conviertan en residentes permamentes. También el embajador, René León, persigue ese sueño y, en época de reinscripción al TPS, hace de la diplomacia un arma de activismo y promoción social. Visita a las comunidades que habitan la Unión y hasta le pega simbólicas patadas al balón con La Chelona, El Mágico o El Pajarito: dioses del olimpo futbolístico cuscatleco. Todo para concientizar sobre los derechos y deberes que otorga el TPS. Como dice La Tenchis: lo que se tiene hay que guardarlo. Aunque sean éstos malos tiempos para la lírica y la inmigración.
Alberto Avendaño
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