El presidente Martín Torrijos de Panamá es, por el momento, el mandatario más popular de Centroamérica y el tercero más apreciado en todo el continente, según una encuesta recién difundida por la firma mexicana Consulta Mitofsky.
Este mes, la Autoridad del Canal de Panamá dio el banderazo de salida a la ampliación de la vía interoceánica con la detonación de un cerro a la orilla de la ruta. Con globos azules, blancos y rojos, los colores de la bandera, los panameños saludaron con optimismo el inicio del proyecto más ambicioso de inversión pública de la región. Es un buen momento para Torrijos, quien tuvo que trabajar muy duro para persuadir al 76 por ciento de sus compatriotas que aprobaron el año pasado en un referendo la construcción de un tercer juego de esclusas.
“Esperamos que los ingresos que genera el Canal se multipliquen”, aseguró en una entrevista la semana pasada el director del diario Panamá América, Guido Alejandro Rodríguez Lugari.
No fue sencillo llegar a a este consenso. Hace un año, los opositores al proyecto argumentaban que la ampliación era innecesaria, que hundiría al país en una pesada deuda, que las compañías navieras se negarían a aceptar un alza en el peaje y que la obra provocaría un desastre ecológico.
Aunque el proyecto de ampliación no está libre de riesgos basta recordar que el primer intento de construir el Canal quebró a un grupo de inversionistas franceseslos panameños han decidido dejar atrás las dudas y apostarle al crecimiento.
Por el momento, los hechos parecen respaldarlos.
La semana pasada, representantes de 60 empresas originarias de 18 países de Asia, Europa, Norte, Centro y Suramérica asistieron en Panamá a las primeras reuniones informativas sobre el proceso de licitación del principal contrato de diseño y construcción de las nuevas esclusas.
En una primera fase, que debe culminar en noviembre, la Autoridad canalera deberá precalificar a las cuatro firmas que mejor llenen los requisitos técnicos, de experiencia y solidez financiera, para que presenten sus propuestas. Se espera que a finales del año entrante se haya seleccionado al consorcio que se hará cargo de la ampliación.
A lo largo de la última mitad del siglo XX, recuperar el control del Canal de Panamá fue el referente que unió a la sociedad panameña. Ahora, demostrarle al mundo que están a la altura de administrarlo con eficiencia se ha vuelto un asunto de dignidad nacional.
El reto no es despreciable. Por el Canal de Panamá pasa un cinco por ciento del tráfico marítimo mundial y una tercera parte del comercio entre el noreste de Asia y la costa este de los Estados Unidos.
De no haberse aprobado la construcción del tercer juego de compuertas, la Autoridad del Canal estimaba que alcanzarían su capacidad máxima en el año 2009.
Ahora, con la ampliación en marcha, esperan poder enfrentar la creciente demanda del comercio hasta el año 2025.
Dina Fernández es columnista
de ‘elPeriódico’ en Guatemala
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