Las mujeres y sus faldas Diseños que se transmitieron por tradición oral:
Indumentaria que se basa en los trajes de los indígenas choles y está realizada con tiras bordadas con flores. Pertenece a la zona de Chiapas (arr. izquierda). La vestimenta de la mujer de Michoacán guarda un aspecto estilizado que fue utilizado por el Ballet Folklórico de México, dirigido por Amalia Hernández en 1964 (arr. derecha). Bailarines y trajes, gentileza del grupo Ensambles Ballet Folklórico de San Francisco.
Descripción y detalles de algunos de los trajes utilizados en los bailes folklóricos mexicanos
Por Zenón Barrón
danzahoy.com
Los métodos que aún están vigentes para mantener la herencia cultural mexicana se basan en la información transmitida por tradición oral, que fueron pasando de generación en generación desde los tiempos Prehispánicos. La tarea de recuperación de esas tradiciones, así como de los trajes típicos de cada región, su música y sus bailes, está desarrollada por grupos muy reducidos.
Los trajes de cada región guardan características distintivas, muchas de ellas, originales de los primeros tiempos.
En Chiapas, la indumentaria tradicional se basa en los trajes de los indígenas choles pues está realizada con tiras bordadas con flores, las cuales son utilizadas por los indígenas para elaborar sus enredos o blusas. Este traje lo creó en 1926, Hermelinda Coutino, para el estreno de la obra de teatro de Roberto Soto “Rayando el Sol”.
Para esa función necesitaban un traje representativo de la región. Sobre la base del vestido original confeccionado de manta y con un solo “olan” en la parte baja de la falda, se le agregaron tres más con rosas bordadas en tul. Luego del estreno de la obra, se empezó a identificar a la mujer Chiapaneca mediante ese vestido.
En Veracruz, la indumentaria tradicional del pueblo indio Totonaca con adornos para la interpretación de la “Danza de los negritos”. Tres culturas dan su herencia a Veracruz: al norte la huasteca, al centro la totonaca y al sur la olmeca.
El sombrero de copa baja forrado de terciopelo de color negro con el ala de frente levantada y adornada con espejos, cuentas de colores, flecos dorados y rematados con mechones de fibra de vidrio para dar mayor vistosidad. Camisa de manta tipo comercial, de manga larga arremangada, paliacate de color rojo, uno anudado al cuello y el otro anudado a la mano izquierda. Capa de dos piezas de terciopelo negro, una al frente y otra por la espalda, bordadas en hilos de seda, lenteje y chaquira, con diseños de flores y flecos dorados.
Delantal de dos piezas de forma semicircular, uno al frente y otro atrás, bordados y adornados de la misma manera que las capas. Pantalón largo de terciopelo negro, bordado e igualmente adornado.
Actualmente la Danza de los Negritos de Papantla, Veracruz, es una danza con prodigiosos movimientos de pies que requieren una gran resistencia técnica. Está integrada normalmente por doce danzantes; un caporal o “tata”, un hombre disfrazado de mujer al que se denomina “Maringuilla”. La “Maringuilla” es un subcaporal que hace la orden o repite la pisada del caporal o “tata”. También está integrada por un bufón, los ayudantes que forman parte de la o comparsa y dos músicos.
Esta danza recibió gran influencia de los negros africanos que llegaron a México como esclavos de los españoles, y se refiere a añoranzas ancestrales, a ritos y a faenas. Los nombres de los sones son: La granada, La cadena, Menear la cabeza, negro, La marcha, El garrote y Matar la culebra.
En Michoacán, el Reino Tarasco o Imperio de Occidente lo constituían los estados de Guanajuato, Jalisco, Colima, Nayarit, Guerrero, Michoacan y una parte de Queretaro. Estos formaban parte de la Confederación de Estados Independientes, según el Codice Escurialense que habla de la grandeza de la región Tarasca.
No se conoce con exactitud cuál es el origen de los tarascos, sin duda vinieron de los pueblos nómadas de los chichimecas que se asentaron en Zacapú, Michoacán.
La vestimenta de la mujer está basada en las diferentes regiones del Estado de Michoacán. Esencialmente es un vestuario estilizado que fue utilizado por el Ballet Folklórico de México en 1964. Creado por Amalia Hernández, su gran influencia es de origen español específicamente de Alto Aragón, España. Este traje normalmente es una blusa de manta bordada en punto de cruz con hilos de seda, falda plisada de lana en color negro y un delantal de tela de cuadritos bordado en punto cruz.
Amalia Hernádez fue la creadora del traje estilizado pues, por la necesidad de darle movimiento al baile, ideó una falda muy amplia de colores vivos y listones combinados con el color de la falda. En la actualidad, los entendidos opinan que quizás no es el traje original, pero desde el momento en que se especifica que es un traje estilizado, se puede considerar como representativo del estado de Michoacán.
Zenón Barrón, investigador y director artístico de Ensambles Ballet Folklórico de San Francisco.
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