La Esquina
¿Quién habla de la positiva realidad latina?
No lo hacen los medios de comunicación en inglés. No lo hacen la mayoría de los políticos en el Congreso. No lo hacen la mayoría de los líderes políticos locales. No lo hacen los representantes del poder empresarial. Ni siquiera todos los medios de comunicación en español lo hacen. Vayamos por partes: lo que abrumadoramente se ve, se oye y se lee en inglés sobre los latinos en Estados Unidos tiene que ver con los indocumentados (casi nunca como tragedia humana, sino como sucesos criminales) y con la supuesta “invasión” que sufrimos los sufridos estadounidenses. Aunque los datos reales estudios económicos, demográficos, reportes oficiales de los estados contradigan la tesis de la invasión, del robo de empleos y del uso abusivo de servicios públicos, esos medios siguen alimentando esa percepción. Además, cuando reportan sobre los latinos siempre se nota esa “otredad”: somos el otro, el raro claro que en pocas décadas los latinos seremos la mayoría de los estadounidenses. Hay que cambiar el discurso y las imágenes. O el canal.
Políticos. Sólo entienden de realidad latina cuando se trata de contar votos, como el usurero las monedas. Pero pocos hoy demuestran normalidad (no les pido comprensión ni compasión) hacia la pujante realidad latina. Utilizan lo indocumentado como arma política y se olvidan de contar nuestra realidad. Han decidido no manejar la realidad migratoria es complejo y trabajoso para entregarse en brazos de la demagogia del estereotipo y el miedo. Seguirán mordiendo tamales sin desenvolverlo de la hoja del maíz. Deberán pagar en las urnas.
Empresarios. Hace poco le escuché decir al secretario de Comercio de EE.UU., Carlos Gutiérrez, que las redadas y la represión al indocumentado estaba dejando frutas y vegetales pudriéndose, sin recoger, en los campos estadounidensesa. Gutiérrez hizo un chiste: temía que llegara el día en que tendremos que importar de China nuestros productos del campo. Ahora es también un chiste de Caicedo. ¿Dónde está el empresariado en la ecuación inmigración/indocumentado? Algunos de esos empresarios son hispanos. Y algunos detentan medios de comunicación donde prima lo escandaloso, lo ridículamente lascivo, lo superficial o el latino como víctima. La imagen de uno empieza en casa. ¿Deberemos esperar a que las gloriosas cifras de la realidad latina sean más claras y contundentes para que los bocazas se tengan que morder los zapatos? No falta mucho para que el voto latino decida elecciones. ¿Pero cuántos latinos con posibilidades están cabildeando, donando en campañas, influyendo? La presencia demográfica de la comunidad latina es poderosa en los cuatro puntos cardinales de esta nación. ¿Pero cuánto falta para que podamos ver a nuestras familias, a nuestros hijos, a nuestros profesionales, a nuestros artistas, reflejados con la dignidad y la normalidad que merecen? No hay que quedarse sentados.
Alberto Avendaño
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