El Captiva tiene el poder del 4x4
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| LIGERO. El Captiva de General Motor se desenvuelve bien en todo tipo de superficie. |
Un modelo de Chevrolet que amplía la gama de motores y de precios
El Tiempo Latino/EFE
Los técnicos de esta filial de General Motors han querido reforzar la exitosa situación del Captiva, ampliando la gama de motores con un diesel 2.0 VDci 16 válvulas capaz de desarrollar 127 caballos de potencia, y cerrar así, por debajo, la gama de precios y utilidades.
Es un vehículo 4x2, de tracción delantera, que puede desenvolverse con soltura por las pistas, gracias a la altura que mantiene con respecto al suelo y los recorridos de las suspensiones.
Su forma de desenvolverse por la tierra es buena, dado que es un todoterreno ligero que afina su versatilidad mediante su capacidad de adaptarse a cualquier tipo de superficie.
Sus líneas estéticas no cambian respecto a las demás versiones de la gama. El Captiva es inconfundible por su forma semicurva de delante hacia atrás, que rompe con las proporcionas más cuadradas habituales en los 4x4 y sintoniza en mayor medida con la idea de un monovolumen familiar de líneas suaves, sin estridencias.
La parte delantera muestra la fuerza de los todo terrenos, mientras que por detrás la redondez hace pensar más en un vehículo urbano que un campestre. Cuenta además con una amplia superficie acristalada que es de agradecer, sobre todo, para las plazas traseras ya que se puede convertir, en opción, en un 5+2.
Anunciado en los catálogos de los vendedores como un ampliable siete plazas, lo cierto es que si se incorporan siete adultos el espacio es exiguo, y ya las cinco primeras cubiertas son un tanto escasas de volumen, por lo que más bien parece en un cinco plazas con posibilidades.
El análisis interior muestra la un salpicadero que está bien distribuido, con una consola central en la que van incorporados los elementos de calefacción y sonido, y una palanca de cambios corta, pero de gran precisión. El terminado está bien, con materiales de calidad que presentan un elevado nivel, aunque en algunos puntos son mejorables.
El volante tiene tamaño y tacto que no parecen propios de un vehículo como éste. Es demasiado grande, muy delgado, y está fabricado en pasta, y recuerda a aquellos volantes del siglo pasado que montaban, sobre todo, aquellos legendarios modelos 1500 de Seat.
En cuanto al motor, el 2.0 diesel de la versión superior de 150 CV pero reducido a la potencia 127 CV, se muestra suficiente para mover al Captiva sea por el campo o sobre el asfalto. Aunque es ruidoso al principio.
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