El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció un plan de ayuda para quienes no pueden pagar las hipotecas. De esta forma intervino en un problema que ha provocado graves turbulencias no sólo en los mercados financieros sino en parte de la sociedad.
Las iniciativas, que no están destinadas a rescatar a prestamistas ni especuladores, se dirigen a ayudar a los propietarios con hipotecas riesgosas para conservar sus casas. Bush también delineó esfuerzos para impedir que el problema se repita.
La noticia provocó de inmediato subidas en los mercados por la expectativa de los inversionistas de que el gobierno federal por primera vez intervendrá en la crisis y la Reserva Federal bajará las tasas de interés.
“El gobierno tiene un papel que desempeñar, pero es limitado”, dijo Bush, quien habló frente a la Casa Blanca junto al secretario del Tesoro, Henry Paulson. “Un rescate federal de prestamistas sólo alentaría una recurrencia del problema”.
El presidente insistió que la economía estadounidense es robusta y podrá capear las recientes turbulencias en los mercados financieros. Agregó que el mercado hipotecario, especialmente el de las hipotecas de alto riesgo, ha mostrado tensión inusitada.
No obstante, al proponer cambios en el programa federal de seguros de hipotecas, Bush reconoció que hubo “excesos” en el negocio inmobiliario.
La recesión en el mercado de bienes raíces comenzó hace casi 20 meses, y a ella se añadió el problema de las hipotecas de alto riesgo, concedidas a millones de personas que ahora no pueden hacer frente a los pagos mensuales ni pueden vender sus propiedades porque que se han desvalorizado.
Casi todas esas hipotecas se dieron con un interés de tipo fijo por dos o tres años, y luego interés variable, o reajustable. Dado que la mayoría de esas operaciones ocurrieron entre 2004 y 2006, millones de compradores encaran ahora el reajuste de sus intereses.
“Esto ha impulsado a algunos propietarios a tomar préstamos mayores de los que podían solventar en base a suposiciones exageradamente optimistas sobre el futuro desarrollo del mercado de la vivienda”, indicó el presidente.
“Otros pueden haberse confundido por los términos de sus préstamos, o haber sido inducidos a error por prestamistas irresponsables” añadió Bush.
En los últimos meses, numerosas empresas de hipotecas fueron a la bancarrota y los mercados financieros globales han registrado abruptos altibajos en semanas recientes.
No obstante, el mandatario calificó como “modestas” las turbulencias ocacionadas por la crisis de hipotecas en la economía del país. Y agregó que el gobierno federal “tiene un papel en la ayuda a las familias, pero no para salvar a los especuladores”.
Bush señaló que hace 16 meses envió al Congreso un proyecto de reforma de la Administración Federal de la Vivienda (FHA, por sus siglas en inglés), la institución gubernamental que asegura hipotecas, y culpó al cuerpo legislativo de inacción en esta materia.
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