La Esquina
Un libro de amor contra el odio a la mujer En todas las conversaciones que he mantenido con Teresa Rodríguez surge el tema de la mujer. De los derechos, de los sufrimientos, del éxito, del compromiso profesional, de la maternidad, de la vida. Por ello, parece natural que haya escrito “Las Hijas de Juárez un relato de asesinatos en serie al sur de la frontera”. Un libro que Teresa define como una obra de amor porque en ella está puesta el alma y el corazón de una de nuestras grandes profesionales del periodismo televisivo. Durante más de una década, Teresa Rodríguez siguió, investigó y lloró con esta historia. En 1993, jóvenes mujeres de la ciudad mexicana de Juárez comenzaron a desaparecer. Tiempo más tarde, sus cuerpos mutilados eran encontrados en áreas desérticas que delimitan esta populosa ciudad al sur de El Paso, Texas.
El horror, el horror. Son 14 años de silencio y soledad para muchos seres vulnerables. Como se dice en el libro: “Aunque algunos dicen que los muertos pueden hablar, las familias de las víctimas se preguntan si alguien está escuchando”. Lo más duro es que los asesinatos de mujeres más de 470 hasta el momento no sólo siguen impunes, sino que reflejan la abulia, la ineficacia y la inutilidad de los servidores públicos. Gobierno, Policía y autoridades locales son culpables en Juárez del peor crimen que se puede cometer: ignorar a otro ser humano.
El libro como voz. Desgarrada y contundente. Teresa Rodríguez dedicó más de una década a la investigación y al seguimiento periodístico de los asesinatos que se relatan en “Las Hijas de Juárez”. Y creó, en colaboración con Diana Montané y Lisa Pulitzer, un mosaico del terror en el que se reivindica a la mujer, y a sus derechos como ser humano y como víctima. Pero hay más: es un libro de denuncia y crónica periodística que se lee como una vertiginosa historia social y detectivesca. El decorado urbano es el tratado comercial NAFTA que transforma Juárez en otra Tijuana. La aberración social es la inacción policial y los indicios de corrupción. Acabo de hablar con Teresa Rodríguez. Juárez, más que un libro, es una misión para ella. Me cuenta que, en agosto, la legisladora federal Hilda Solís le escribió una carta al presidente mexicano Felipe Calderón pidiendo que no se cierren los casos criminales (después de 14 años prescriben las causas en México). La carta la firmaron 91 legisladores tanto republicanos como demócratas. Lo último es que un equipo forense está a punto de dar a conocer horribles conclusiones: cuerpos hervidos, huesos sin identificar tirados en el piso de la oficina del médico forense, fosas comunes... El reto ahora es publicar el libro en México. “Las Hijas de Juárez” es ya un símbolo del libro como voz.