ÉXODO. El número de casas a la venta en Prince William subió más del doble en dos años.
Si bien no hay cifras oficiales se teme que las recientes medidas antiindocumentados marquen la suerte del mercado
Por Nick Miroff
The Washington Post
El precio de las casas en Prince William y la población hispana crecieron en tándem durante la primera mitad de esta década como resultado del frenesí del mercado inmobiliario que se convirtió en poderoso atractivo para los inmigrantes.
Muchos de ellos eran indocumentados, pero de todas maneras no tenían demasiados problemas en encontrar un trabajo especialmente en el mercado de la construcción. Y mucho menos en conseguir hipotecas para comprar casa.
Sin embargo hoy, Prince William tiene uno de los más altos índices de ejecuciones de hipotecas en la región con un gran número de casas a la venta y una alta depreciación del valor de la vivienda. Mientras tanto, el gobierno del condado se ha embarcado en uno de los esfuerzos más ambiciosos: deportar a los inmigrantes indocumentados.
Esa combinación, el exceso de casas y las nuevas medidas antiinmigrantes, es un punto indiscutible que exacerba la debilidad del mercado inmobiliario en el condado, según apuntan agentes inmobiliarios y prestamistas. Y a su vez afirman que las aritméticas dictan que a medida que haya más residentes que dejen el condado, el problema inmobiliario empeorará.
“Si no soy bienvenido venderé mi casa”, dijo José Luis Semidey, agente de bienes raíces que cerró su agencia de Prince William en agosto cuando tuvo que despedir a 40 empleados y mudar su compañía a Reston. Las medidas antiinmigrantes del condado “aceleraron el colapso del mercado inmobiliario en la comunidad”.
En agosto la región tenía el más bajo índice de desempleo de toda el área metropolitana. Pero la situación se repite también en otras áreas como Maryland, las Carolinas, Texas y otros lados.
No hay números exactos y ni oficiales que indiquen cuántos inmigrantes se están yendo ni lo que esas partidas representan para el condado en cuanto a cifras de negocios.
En Prince William, en dos años, desde agosto de 2005 a agosto de 2007, las ventas cayeron el 66 por ciento, el 52 por ciento en Loudoun County y el 49 por ciento en Fairfax. Y la cantidad de propiedades en venta en Prince William subió más del doble, de 2.753 a 6.515.
Cerca de 900 casas existentes en el mercado en agosto eran casas “en problemas”, ya sea que habían pasado a ser propiedad del banco o que estaban en proceso de ejecución, comentó Michael T. Minnery, presidente de Prince William Association of Realtors.
Muchas de esas casas estaban en áreas donde había un alto porcentaje de familias hispanas. Uno de los residentes del condado dijo ante el Concejo de Supervisores que una de las casas que estaba en remate en la calle donde vive, ni siquiera tuvo una sola oferta, aún con un precio base de $259.000. En el pasado esa misma casa estuvo valuada en $400.000.
Minnery aseveró que es demasiado pronto para saber si las medidas antiinmigrantes de Prince William están echando a los inmigrantes o son un factor desalentador para los compradores que piensan mudarse al condado. La asociación no tiene una posición oficial al respecto pero Minnery dijo que piensa que “cualquier cosa que ponga límites en el mercado inmobiliario es mala”.
“Todo el mundo tiene derecho a ser dueño de casa en este país”, dijo. “No importa si son ciudadanos de Estados Unidos o no”.
Y esa fue la idea que siempre prevaleció en el condado durante años, aseguraron varios prestamistas que trabajaban con los inmigrantes hispanos. Clientes con apenas un número de impuestos y un pequeño pago estaban seguros de poder financiar el cien por ciento de la hipoteca.
Para cubrir los pagos de esos préstamos muchas familias inmigrantes alquilaban cuartos por bajo costo a trabajadores de la construcción. “Hoy toda esa gente que rentaba se fue”, aseguró Carlos Aragón, un agente de bienes raíces de Woodbridge que dice haber vendido un tercio de la cantidad de propiedades que vendió hace dos años. “Y ahora esas medidas van a liquidar el mercado”, afirmó.
Los supervisores del condado votaron en julio una ley que niega los servicios públicos a los inmigrantes indocumentados. También ordenaron a la policía que chequee el estatus legal de cada uno de los residentes que estén rompiendo las normas legales. Y si bien las medidas no fueron implementadas, los líderes hispanos y los residentes dicen que esta política ha creado un clima de temor en la comunidad y que traerá problemas de discriminación racial.
“Si hay un éxodo significativo, creo que seremos un condado mucho más estable financieramente”, dijo el supervisor W.S. Covington III (R-Brentsville).
Pero muchos agentes de bienes raíces se estremecen ante la perspectiva de un éxodo mayor de la población hispana y de un incremento de las ejecuciones de hipotecas.
2200 Wilson Blvd., Suite 201, Arlington, VA 22201
Tel: 703.527.7860 FAX: 703.527.0369