Rompiendo el círculo del maltrato
 |
| EN LANGLEY PARK. Ligia Oviedo fue agredida en 2006 por su esposo. Luego, consiguió la visa U de protección. |
|
Agenda de Actividades
Agencias, activistas y expertos se unen este mes para decir basta.
El mes de Prevención de la Violencia Doméstica surgió en 1981. En 1987, se celebró por primera vez el Mes de la Educación contra la Violencia Doméstica y ese año comenzó a funcionar la primera línea gratuita a nivel nacional. En 1989, el Congreso votó una legislación para oficializar el mes de la prevención, que se conmemora cada octubre.
El martes 16, las Agencias Latinas Unidas contra la Violencia Doméstica realiza un foro en la Organización Panamericana de la Salud (OPS), 525, 23rd street, de 10 a 12 am, en la sala A. Ese mismo día se realiza una vigilia desde las 6 de la tarde que marchará desde la Lamont St y la Mount Pleasant hasta la Columbia Road y la 18, en Adams Morgan.
En el condado de Montgomery, el miércoles 17 habrá un foro público en la Gaithersburg High School, en la 314 S Frederick Av, de 6 a 8 pm.
|
En el mes de prevención de la violencia doméstica, eventos en el área ponen luz sobre este fenómeno
Por Paula Andaló
El Tiempo Latino
El silencio se convierte en el peor enemigo de las decisiones por dos razones: miedo y vergüenza.
Pero algunas mujeres se están atreviendo a quebrarlo. Y el camino que comienza para la persona abusada representa un viaje de ida. Salir de la opresión, la violencia y el dolor en busca, indefectiblemente, de una vida mejor.
Todavía no hay análisis que pueda explicar lo estremecedor de las cifras: una investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 50 países de los cinco continentes comprobó que entre el 10 por ciento y el 50 por ciento de las mujeres había sufrido maltrato doméstico.
En la mayoría de los casos el golpeador era la pareja y el abuso había sido físico, psicológico, o ambos. Otro común denominador era que, valga la redundancia, la violencia se había vuelto más violenta con el paso del tiempo.
Otra curiosidad: este tipo de maltrato no se adhiere a clases sociales o económicas, tras cualquier puerta del vecindario más rico o más pobre puede haber un golpeador.
Sacarlo a la calle y ayudar a la mujer a romper lo que se denomina “el círculo vicioso del maltrato” es tarea de profesionales como Claudia Campos, psicóloga clínica, terapeuta de pareja y fundadora del grupo “Entre Amigas” de La Clínica del Pueblo, en Washington, DC.
“En la comunidad inmigrante, el desarraigo, la frustración, la tensión por no alcanzar el sueño americano son agravantes para los hombres que ya tienen patrón de abusadores”, explica Campos. “También hay mucho miedo a denunciar por parte de las mujeres porque ese hombre, aunque abusador, es el sustento del hogar y, con una acción legal, podría ser deportado”.
Para Campos, el eje de la ayuda es lograr que la mujer abusada vuelva a tomar las riendas de su vida, empoderarla para que pueda decir “basta, hasta aquí llegó la violencia”.
En algunos casos, no en todos, con esta actitud de fortaleza por parte de la mujer, se logra que el agresor revierta su actitud y hasta busque ayuda.
En otros, puede terminar tras las rejas. En 2006, Ligia Oviedo, una joven salvadoreña que había huído de su país para escapar de la violencia de su pareja sufrió un brutal corte en su cara.
No fue accidente, el esposo, Adán Fuentes Martínez la encontró en un restaurante de Langley Park y la marcó, como tantas otras veces. El hombre fue arrestado y condenado y Oviedo pidió protección a través de la visa U, que ofrece asilo a las víctimas de violencia doméstica, un recurso todavía no muy difundido.
“Es fundamental que la mujer maltratada denuncie porque ese es el primer paso hacia la visa U”, explica Blanca Kling, vocera del Departamento de Policía del condado de Montgomery, en Maryland. “La mujer abusada debe llamar al 911. Nosotros no estamos interesados en el estatus migratorio de las personas sino en su seguridad”, agrega.
El procedimiento legal sigue con una orden de protección que impide al agresor acercarse a su familia. “Nosotros contamos con personal que habla español y que ayuda a la víctima en todo el proceso ante el juez y para llenar la aplicación para la visa U.
Para la jueza Marielsa Bernard, quien estuvo en contacto con estos casos en la Corte de Distrito de Montgomery por tres años, es esencial que la mujer tenga un “plan de seguridad”.
“Cuando era abogada recuerdo un caso que me impactó muchísimo. La mujer denunció a su esposo por maltrato y se le entregó a él una orden por la que no podía acercarse a su familia. La mujer cerró con traba la puerta de su apartamento. Pero esa misma noche, el hombre trepó por el balcón del segundo piso y la mató a cuchilladas. Su hija, que vió el crimen fue la que llamó al 911”.
Bernard explica que siempre hay que tener una red de amigos que sepan en dónde está la víctima, un plan para escapar si es necesario.
Y además, remarca la jueza, hay que pensar que esos niños que crecen siendo testigos del abuso podrán replicar en sus propias vidas los hechos violentos.
En definitiva, lo que quieren decir las mujeres que hablan en esta historia a otras mujeres es que no están solas, que se animen, que denuncien, que se quieran, que huyan hacia una nueva vida. Desde la comunidad tendrán gran parte del apoyo que necesitan.
|