EN CASA. Valdés con su cuadro Dalí, se autodefine fuera de esquemas.
Las pinturas de Gloria Valdés atraen por su forma y originalidad
Por Milagros Meléndez-Vela
El Tiempo Latino
En el cuadro de Gloria Valdés “la Tarasca” se observa desde rostros de famosos y mujeres voluptuosas hasta criaturas extrañas y hojas de marihuana.
Las líneas de vivos colores cautivan a primera vista, siendo la entrada que abre el mundo interior de la artista que dice pintar para liberarse.
En los lienzos deja plasmadas su rebelión contra lo establecido por la sociedad.
“Para mí pintar es una forma de terapia. Me considero una antisocial, fuera de las reglas y sin puritanismo”, dice la artista autodidacta, de figura pequeña pero voz fuerte.
Es así como hay formas extrañas y controversiales que se destacan en sus obras.
Un cuadro titulado “Los Sentimientos no están a la venta” muestran a una mujer gigante que lleva amarrado del cuello a un hombre joven de amplia sonrisa y rosa en la mano.
“El ser humano y los sentimientos son muy complejos. No quiero ofender, sino dejar a la interpretación lo que digo”, dice Valdés, originaria de Michoacán, México y descendiente de los indígenas tarascos. De allí su sobrenombre “tarasca”.
Hace 25 años que pinta. Reside en Virginia y sus obras han formado parte de importantes exhibiciones locales, como el Artomatic.
Este mes, hasta el 26, exhibe en el Harrisburg Area Community College, ubicado en el 731 Old Harrisburg Road en Gettysburg, Filadelfia.
“Quiero mostrar una visión distinta del arte latino”, dice.
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