De Frente
El antiguo estilo de Basile Por Ricardo mayorga
No es que me disguste. No. Soy un ferviente admirador del crecimiento y un adorador incontrolado de la modernidad.
El fútbol no es inferior ni distinto a ese momento aunque en algunos casos se pierda la llamada esencia, esa que tanto anhelan los argentinos de antaño y que reclaman muchos de ellos en esta actualidad llena para la albiceleste de nuevos “poetas” de la pelota.
¿Pero cuál parece ser la realidad de Sudamérica cuando vivimos de cerca la eliminatoria Mundial? Que Sudamérica se está “europeizando” y de paso perdónenme el término mientras que, de la verdadera y vieja escuela, sólo parecen sobrevivir la bohemias y viejas maneras de Basile.
Curioso contraste con el discurso del técnico cuando terminó Alemania 2006 y se quejó de la falta de atrevimiento. Hoy atrapado en sus palabras y dirigiendo a una Argentina llena de figurones, Basile parece no poder hallar el resultado que quiere. Argentina es fútbol arte desde lo individual, quiere enamorar en lo colectivo, pero sus ideales no se han podido juntar para convencer a su exigente feligresía.
El fútbol de Argentina aún quiere escribir en una vieja “Rémington”, cuando sus propios jugadores en Europa hace rato que manejan el computador y la mediática a la perfección. Su última salida eliminatoria fue exactamente eso. Un jugador diferente como Messi queriendo interpretar el sentimiento futbolero de un país contra un equipo como Colombia que con Pinto (hecho en Alemania) fue todo lo contrario.
Ya Colombia no juega como “el Pibe”. Afortunadamente. Han pasado casi 18 años y Valderrama seguirá siendo un símbolo con su lugar, pero en pretérito. Hoy hay que correr más, que marcar más y sacrificarse más. ¿Qué se perdió la “esencia”? Quizá. ¿Pero no es mejor poder clasificar a un mundial y mucho más cuando el moderno estilo europeo de reducir espacios al contrario y defendiéndose con el balón produce resultados que después se traducen en dígitos?
Chile es Bielsa y Marcelo es fútbol moderno. Ese que algunos se niegan a entender por caprichosos más que por capaces. Paraguay es Martino y para el entendedor futbolero no hay mucho que agregar en esta frase sin importar el último resultado tan doloroso para los chilenos.
Brasil es Dunga y esa heredada con camuflaje incluido extensión de Parreira. Odiado por la mitad de los brasileños, Dunga es resultado. Ha sido su vida y su experiencia desde 1994. Duró 24 años Brasil jugando lindo y ganando nada.
Hasta Venezuela es diferente y quizá porque allí nacieron “modernos” y no alcanza su historia para comparaciones en pasado. Alguien a esta altura preguntará por Uruguay, Ecuador, Bolivia y Perú. Perdónenme, pero para mí, ésos cuatro seleccionados aún no sé qué pretenden.
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