Opinion
El FMLN se renueva en El Salvador Centroamérica
Por Dina Fernández
Después de cuatro derrotas electorales ante la conservadora Alianza Republicana Nacionalista, ARENA, la izquierda salvadoreña intenta renovarse. El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional proclamó en su XXIII convención general al binomio que ha de competir por la presidencia en 2009.
Por primera vez, el FMLN no propone a un antiguo comandante guerrillero. Ahora el ungido es el polémico periodista, Mauricio Funes, de 48 años, sin vínculos con las trincheras revolucionarias y con una carrera de veinte años ante las cámaras de televisión que deberían asegurarle al partido un caudal de simpatías.
“El FMLN busca seguir el camino de ARENA que desde hace muchos años se esforzó por reclutar personajes ajenos a la confrontación armada”, afirma el editor en jefe del diario salvadoreño El Mundo, Alvaro Cruz. “La gran pregunta es si la figura de Funes será suficiente para disipar las sombras de la beligerancia ideológica del FMLN y sus nexos con Cuba y Venezuela”.
De entrada resulta evidente que los farabundistas no pretenden romper con el pasado. Le han buscado a Funes un compañero de fórmula que sí cumple con el perfil tradicional del partido. Se trata de Salvador Sánchez Cerén, conocido en la guerra como “Leonel”: de 63 años, oriundo de una familia campesina, formó parte del sindicato de maestros y de la dirigencia combatiente hasta la firma de la paz.
Ante las 60,000 personas que acudieron a la Convención del FMLN en el estadio Cuscatlán, el binomio presidencial se esforzó por apelar a la continuidad y la renovación.
Funes se demarcó de la cúpula del FMLN vistiendo camisa blanca y saco azul, mientras los demás dirigentes lucían la tradicional camisa roja que predominaba también en los graderíos, entre efigies del Che Guevara, banderas de Cuba y Venezuela y hasta paños palestinos.
En el plano doméstico, el candidato ofreció combatir las desigualdades, luchar por una sociedad “más justa y solidaria” e intervenir en el mercado para combatir la pobreza. Aseguró que respetaría a los inversionistas nacionales y extranjeros, siempre y cuando ellos cumplieran con sus obligaciones laborales y fiscales.
En el frente internacional, prometió instaurar relaciones diplomáticas con Cuba y China continental, así como fortalecer los vínculos con Venezuela. Respecto a la Casa Blanca, afirmó que pondría fin “al servilismo” de los gobiernos de Arena y ordenaría el retorno de las tropas de Irak. En un partido vertical y centralizado, a la vieja usanza del bloque soviético, resulta difícil predecir si un líder nuevo, sin raíces históricas y sin una lealtad sólida de las “bases”, logrará introducir matices y conseguir una cuota de autonomía. “Funes va a intentar venderse como un Lula, pero tiene detrás a una estructura partidaria quizá más radical que Chávez”, analiza Cruz.
A pesar de ello, la posibilidad de un triunfo para la izquierda no es descabellada. Arena ha dado muestras de desgaste interno y aún no tiene candidatos. Ante ese vacío, la oportunidad para Mauricio Funes se torna muy real.
Dina Fernández es columnista
de ‘El Periódico’ en Guatemala
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